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Sobre los sueldos de los políticos.

Ilustración por J.R.Mora

Mucho se está hablando en estos momentos de los sueldos que perciben los principales cargos políticos, así como el volumen de sus bienes y propiedades, debido a la publicación de los mismos. Los principales diarios del país han tocado el tema con mayor o menor detalle y el debate que ha inundado la red y, más ampliamente, la opinión pública, es interesante pero, probablemente, sesgado.

Por una parte tenemos un sector desencantado con el mundo político, que defiende la rebaja, incluso la equiparación de los sueldos de los políticos al resto de salarios. Entendiendo así que, para lo que hacen cotidianamente, les basta y les sobra.

Otro sector, al contrario, defiende la necesidad de que la retribución sea elevada. Lo suficientemente elevada para que las personas competentes sean pagadas como merecen y no “fuguen” al sector privado, a otro país, o se vean tentados por pasarse al “lado oscuro” de la corrupción.

Ambos argumentos aciertan y yerran simultáneamente, a mi parecer, y son reconciliables con una matización que, si no se hace, lleva al enfrentamiento artificial de dos ideas que en la realidad no están tan contrapuestas o son, en todo caso, armonizables. El punto común (y al mismo tiempo origen de todo este desaguisado) entre ambos posicionamientos es la adopción de criterios de meritocracia. Según esta premisa, cada uno recibe lo que merece, lo que da sustento a ambas ideas aparentemente opuestas de la siguiente forma.

a)Para unos, hecha patente la incompetencia profunda de una gran parte del sector político, así como su voluntad de perpetuar unos determinados intereses frente al diálogo con la sociedad que en teoría representan, es razón suficiente para considerar que faltan a su labor, lo cual invalida toda consideración de merecimiento. Si uno no hace su trabajo como es debido, no se merece los privilegios que dicho trabajo comporta. Por tanto, equiparación de sueldos, supresión de dietas o transporte oficial, etc…

b)Para otros, si alguien llega hasta presidente del gobierno, diputado, ministro o similar, ha de ser una persona ilustre, formada, con años de actividad y méritos notables, tanto en el sector público como el privado. Una persona con una o más carreras, que habla varios idiomas con fluidez, con capacidad de liderazgo…todo lo que se quiera. A partir de esas premisas, tal individuo, que en el sector privado haría las mil maravillas y ganaría a la altura de su competencia, ha de ser retribuido de manera satisfactoria, de forma que compense su permanencia en el obrar público.

No obstante, el principal causante de esta trifulca es precisamente la quiebra de la meritocracia. Si realmente todos pudiéramos presumir de un Gobierno y un Parlamento de catedráticos, doctores, pensadores, que han accedido precisamente por su carrera excepcionalmente meritoria, probablemente otro gallo cantaría. Ahora bien, cuando sabemos que una buena parte de los cargos públicos de cierta importancia son susceptibles de ser alcanzados mediante la dedocracia, es decir, con la total arbitrariedad del nepotismo y el amiguísimo, hay razones para considerar un recorte masivo de los privilegios de esta gente. Este hecho es precisamente el que invalida la segunda de las líneas argumentales, correcta en la teoría, frustrada en la práctica.

No obstante, la conciliación entre ambos argumentos puede darse mediante la distinción entre cargo y persona públicos así como el establecimiento de un estricto sistema meritocrático. Básicamente consiste en decir que a pesar de que nuestro presente está a rebosar de personas concretas que no merecen ni la mitad de los privilegios que ostentan al pertenecer al sector público, ello no implica que dichos privilegios sean acertados para el cargo (la “silla”) que se les ha asignado. La cuestión es precisamente que los criterios de asignación han fallado y que, además, una vez que nos “encasquetan” a un determinado señor o señora en una plaza pública por Dios sabe qué razón, no hay quien se lo quite de en medio por muy incompetente, corrupto y chupatintas que sea.

Así las cosas, no sirve de nada perder el tiempo en ver quién tiene más dinero, porque el problema es otro: por qué tiene ese dinero cuando no lo merece. La cuestión capital del debate debería girar entorno a cómo conseguir hacer un buen filtro y llenar las plazas públicas de personas brillantes y capaces de dar ejemplo, así como alguna manera de controlar eficazmente a aquellos que “se pasan de listos”.

Las personas deben ser retribuidas justamente por un servicio a la comunidad con elevada responsabilidad, sin duda alguna, pero para dicho servicio no puede ser apto cualquier individuo a medio formar, con competencias indeterminadas y empujado por una estructura sectaria como es un partido. Cuando así ocurre, la supuesta élite gobernante pasa de su función de dar ejemplo, a una costumbre de dar vergüenza.

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Enlaces de interés:

http://www.fedeablogs.net/economia/?p=13968

http://politica.elpais.com/politica/2011/09/08/actualidad/1315515753_773033.html

http://politica.elpais.com/politica/2011/09/08/actualidad/1315458964_538275.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/09/08/espana/1315507694.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/09/08/espana/1315446261.html

http://www.escolar.net/MT/archives/2011/09/los-sobresueldos-del-pp.html


Adiós de momento, Ley Sinde.

 

Ilustración de Manel Fontdevila.

Como bien sabrás lector, durante estos últimos días ha habido mucho ajetreo en la Red, y un poquito en las calles al respecto de la llamada “Ley Sinde”, que materializó la pugna que lleva años activa entre la industria musical -sobre todo- y cultural contra los internautas, las páginas de enlaces y demás. Lo que, caricaturizado, enfrenta a la SGAE (y similares) contra Internet. Una pugna cuyos asaltos ha ganado hasta ahora mayoritariamente el segundo grupo, en todos los terrenos posibles y que se reafirma con la decisión tomada ayer en el Congreso.

Y es que la estrategia de incluir dentro de la Ley de Economía Sostenible la disposición destinada a permitir el cierre de webs sin que medie autorización judicial, para permitirle “pasar desapercibida” ha estado muy muy feo. David Bravo, más que célebre (aunque ni de lejos el único) en esta pugna ilustraba de forma sobradamente certera lo que ha ocurrido hasta ahora:

La industria del copyright movió un dedo y se enviaron cartas advirtiendo de acciones legales. Cuando las cartas se ignoraron, la industria movió un dedo y se interpusieron las acciones judiciales. Cuando los jueces resolvieron en favor de denunciados y demandados, la industria movió un dedo y se recurrieron las resoluciones. Cuando volvieron a perder en los juzgados, la industria movió un dedo y desaparecieron los jueces. – D.Bravo

Pues esa era la idea, y el Ejecutivo un cómplice de esta gran trama. Pero el tiro salió por la culata: la Ley Sinde fue rechazada y tendrá que ser propuesta de forma independiente, sin muchas probabilidades de éxito tal cual está formulada y visto cómo está el patio.  Continuar leyendo


Un efecto a desear.

Entendámonos, ninguna crisis económica, y menos aún una de tal envergadura, es positiva, el testimonio de miles de familias que la han sufrido y sufren es más que suficiente prueba. Ahora bien, dentro de la extrema injusticia que representa en más ámbitos de los que cabría hoy citar es posible que se pueda hallar una leve chispa de esperanza.

Quizás sea que uno se fija más que anteriormente en la prensa de corte político-económico y que toda esta reflexión no sea más que la mezcla entre un exceso de optimismo y el resultado de una ilusión. No obstante, y dando por errónea la anterior posibilidad por pura conveniencia, pareciera que en el panorama de la actualidad Española y Europea próxima se aprecie un incremento suficientemente importante de la crítica y la polémica sobre presuntos casos de corrupción de los gobernantes y desperdicios de caudales públicos en estos últimos dos años. Ello acompañado de hecho de un mayor empeño en las labores de investigación y enjuiciamiento de los implicados.

La cuestión sería pues preguntarnos si realmente la corrupción ha sufrido un aumento significativo o si por el contrario, manteniéndose regular, ha experimentado un notable incremento la labor de lucha contra semejante tipo de criminalidad así como el escrutinio social llevado de la mano de la prensa. Continuar leyendo


¿Ha hecho ZP los deberes?

Debe tener las cejas como el Everest ahora mismo.

¿Habrá hecho ZP los deberes? Bueno, eso los hechos lo dirán, lejos de mí la intención de entrar en política, tanto porque desconozco como porque no me interesa el panorama político actual ni el presente sistema electoral que, dicho sea de paso, me parece un desatino. Pero ese es un asunto aparte.

El caso es que esta mañana leía por encima las principales medidas destinadas a reducir el gasto y la deuda y algo las reacciones de otros “cabecillas” de distintos partidos de cerdos -referencia a la novela Rebelión en la Granja de George Orwell, no se asusten- y algunas cosas me parecieron, no obstante, curiosas.

En primer lugar, gratamente sorprendido por ciertas de las medidas anunciadas por el Presidente del Gobierno que, a mi modo de ver, tienen cierto sentido -probablemente algunas más que otras, pero simplificando oigan-. El recorte de salarios de los funcionarios de un 5% y de los miembros del Gobierno de un 15% me parece de aplauso -quizá un poco excesivo esto último, sí-. Bastante poco riesgo incorporan ya dichas profesiones en cuanto al futuro laboral y el ingreso mensual de dinero, por tanto, me parece acertado que se aprieten el cinturón un poco por todas aquellas personas en posiciones mucho más frágiles. El plus a los gobernantes me parece un mínimo exigible. En definitiva, bien, no tengo objeciones a priori.

La supresión del “cheque bebé” bueno…en realidad ni siquiera sabía que tal cosa existía y, por tanto, no me exalta puesto que, desde mi juicio, si no puede uno mantener a un niño, mejor se las arregla para no traerlo al mundo. No me parece mal el “regalito” dado que el Estado, se supone, quisiera impulsar la natalidad, no obstante, en una tesitura en la que no hay dinero para alimentar a la propia familia, no parece razonable traer al mundo a más bocas que alimentar para cobrar prestaciones que, finalmente, se tornan insuficientes. Por tanto, partiendo del a priori de que se debería tener un cierto ojo antes de lanzarse a la paternidad, si uno puede permitírselo la prestación es inútil, y si no puede permitírselo, no servirá de nada a medio-largo plazo. Por tanto, nada que me extrañe particularmente, son medidas de recuperación de la recesión, adaptadas a un tiempo en el que no proceden los “regalos” pareciera.

Otras medidas referentes a las pensiones o el desarrollo se escapan un poco más de mi conocimiento o competencias así que poco sabría decir. Sí que he observado que las pensiones mínimas no se verán afectadas, en principio, bien, pero en cualquier caso no me lanzaría a hablar del tema. Aun así, estoy dispuesto a apostar a que la demagogia habitual girará sobre todo entorno a los “pobres funcionarios” y las “pobres mamás”. El señor Rajoy parece haber inaugurado -como le es habitual en esta tesitura bipartidista de mutuo descrédito entre PP y PSOE- ya el espectáculo generando una situación curiosa en la que el gobierno socialista parece tomar medidas “de derechas” mientras que el partido popular aboga por la defensa de los valores sociales.

Finalizando, y para alejarme totalmente de la defensa del actuar del señor Zapatero, decir que la impresión que me da, a pesar de todo, es que las medidas se han tomado con excesiva prisa y tarde, de modo que difícilmente podrán resultar plenamente satisfactorias. Queda ver si se manifestarán como eficaces pudiendo ocurrir dos cosas: o no resultan y este Gobierno se hundirá en la más profunda de las miserias y vergüenzas, o acaban siendo eficaces y empezaremos a ver cómo algunos cambian de chaqueta para elogiar la “certera” toma de decisión llevada a cabo.

Fuentes: El País, 20 Minutos.


Funcionarios, la paradoja de la sociedad.

Bien, hoy toca quejarse un poco, o más bien, digamos, denunciar una incoherencia de nuestro sistema tal cual existe, ésta es la figura del funcionario.

De antemano anunciar que nadie mejor que yo sabe hasta qué punto en la crítica al funcionariado pagan justos por pecadores al compartir el “mismo saco”, pero es inevitable y quienes realizan un trabajo dedicado y ejemplar no debieran sentirse aludidos. No obstante, el problema, es que son una inmensa minoría.

Hagamos repaso por encima. Estamos hablando de una persona en relación especial con la Administración que, a consecuencia de ello, contrae potestades suplementarias, privilegios y obligaciones. Ahí ya empieza a surgir el problema. Y es que para el funcionario, digamos, de base, las obligaciones jamás alcanzarán a los privilegios que su posición -por ridículo que pueda parecer hablar de la “posición” de un funcionario- les otorga.

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Internet o cómo el pueblo puso en jaque al Gobierno.

Prohibido Descargar

Supongo que a estas alturas todo el mundo habrá oído hablar del alboroto legislativo de los últimos meses con respecto a las descargas de contenidos protegidos por derechos de autor de los servidores P2P u otros. El caso es que, más o menos en todo el mundo, se acusa un recrudecimiento de la caza a servidores de descargas muy populares, a quienes se obliga a eliminar el contenido protegido.

El caso más reciente es el de Mininova, una de las páginas de descargas de torrents más relevantes de estos últimos años, que ha sido obligada a eliminar los enlaces de gran parte de su contenido por el Poder Judicial. Esto ha provocado un descenso importantísimo de las visitas, y todavía más de las descargas. Podría decirse que Mininova está virtualmente muerto.

Ahora bien, como ha ocurrido ya otras veces, las páginas de descargas son como muertos vivientes, gremlins u otros bichos similares, acabas con uno y te salen diez. No parece entonces que la salida sea el método represivo, como parece que casi nunca es. Si algo ha demostrado internet es que el gusto a la libertad, una vez probado, cuesta arrebatarlo y el internauta es un tipo astuto y perseverante. Así, lo que yo veo es que el Poder Judicial va a tener mucho trabajo porque por rápido que se eliminen los enlaces a contenido, más rápido se abren otros.

Ya sé que nuestros políticos y legisladores -a nivel mundial, por supuesto- son, como siempre han sido, más propensos a la represión que a la prevención. Pero digo yo que tanto ellos como nuestros artistas y creativos deberían imaginar una vía alternativa para que todo el mundo estuviera satisfecho y terminara la caza de brujas y la política de meter miedo con amenazas de restricción o supresión de internet.

Basta ya de CD’s demasiado caros con contenido demasiado pobre. Ya basta de este fenómeno de hipercriminalización. Busquemos métodos alternativos que permitan a los artistas autopromocionarse y cobrar por su trabajo y su nivel de aceptación. Basta ya de mantener a un organismo como la SGAE, que parece transmitir el siguiente mensaje: “usuario que comparte cultura es traficante y ladrón, organismo que cobra derechos hasta de la forma de toser de los ciudadanos es un legítimo defensor de los derechos y de la cultura”. Seamos coherentes.

Quien no tiene más interés por la música, el cine o la pintura se saciará con .jpgs, .mp3 de bitrate pobre o .avis pixelados. Ahora bien, la calidad, ayer, hoy y mañana, se obtiene pagando su precio. Blu-Rays a 1080p, música en calidad de vinilo, cuadros de pintores para colgar en las paredes… todo eso no esta, como nunca ha estado, en la red.

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PS: En cualquier caso, mientras las soluciones llegan -tengamos fe- yo veo el futuro en el Streaming y en servicios de descarga “legal” como iTunes.


El Caso Haidar.

Aminetou Haidar

Bien, es conocido de todos -de hecho muchos sabrán de ello bastante más que yo- que la activista reconocida sobradamente como defensora de los Derechos Humanos Aminetu Haidar se encuentra realizando huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote, en principio, para regresar a su región del Sáhara con su familia después de que el gobierno marroquí le retirara el pasaporte y, con el “beneplácito” -por medio de un error administrativo y, por consecuencia, diplomático- de España, que la aceptó en su territorio sin pasaporte. Ahora, la bomba de relojería la tiene el Gobierno de nuestro país en las manos y no sabe como quitársela de encima o desactivarla.

Lejos de mí la idea de hacer un análisis exhaustivo o con un sustento material, histórico, político o ético. Desconozco totalmente las connotaciones del caso Haidar, al igual que las circunstancias tanto presentes como pasadas. Ahora bien, alguna que otra cosa me ha chocado leyendo a gente seguramente más informada que yo.

Algunos, con lo que a mis ojos es una crueldad no disimulada, se regodeaban de la hipotética muerte futura de la señora Haidar, como haciendole pagar conflictos pasados entre el Sáhara y España, cuando la Legión fue brutalmente expulsada de allí. Algunos hablan de traición, otros de a saber qué. Bueno, mi criterio me hace pensar en varias cosas, que pueden estar más o menos fundadas, pero que me chocan a primera vista. ¿Por qué tendría que pagar esta mujer los resultados de un conflicto bélico que, como todos, fue sucio y despiadado? ¿Deseamos la muerte del pueblo alemán como resultado de su profunda implicación en dos Guerras Mundiales? En segundo lugar, ¿qué legitimación tendrá un país colonizador -entonces- sobre los autóctonos? Recalco: desconozco el contexto histórico en profundidad.

Otra argumentación llamativa vino a raíz de la voluntad de independencia de los saharauis frente a Marruecos si no se me ha escapado nada. Bien, probablemente un catalán -aunque quizá simplemente alguien que se hace “abogado del diablo”- decía que si vascos, catalanes u otros habitantes de zonas con un regionalismo -“nacionalismo” no sé, espero al Tribunal Constitucional todavía- subido, se marcharan del país abandonando a sus familias para acabar haciendo huelga de hambre en el extranjero -vamos, que se encontraran en una situación análoga a la de la señora Haidar- la opinión pública los condenaría y comenzaría a cavar sus tumbas sin piedad. Bueno, yo diría que, con todo el respeto, las situaciones no parecen comparables, puesto que nos hallamos en un país en el que -con los matices necesarios- se respetan los Derechos Humanos de todos sus habitantes. O, para acallar a los escépticos, al menos es la meta que se persigue abiertamente y hay mecanismos encargados de ello. Según lo que he entendido, Marruecos no puede presumir de esto último y, atendiendo a los decires de muchos, estaríamos ante una “monarquía absoluta con una mano de pintura democrática” en cuyos dominios se practican todavía actos escandalosos, arbitrarios, contra toda moral crítica. Cuando nuestros catalanes deban temer por sus vidas o su integridad porque se les empiece a cazar y encarcelar en masa -y a torturar- quizá hablemos de situaciones similares. Hasta entonces, a mi entender, el argumento no vale.

Ahora bien, quizá no se equivoquen los que señalan que Haidar se está metiendo ella solita en un pozo del que no salga con vida, pues parece ser que se está mostrando inflexible ante las actuales medidas del Gobierno de Zapatero para devolverla con su familia. Todos sabemos que la política y los meollos administrativos y burocráticos son muy largos, y que en la situación actual, cantarle las cuarenta a Marruecos supone abrir la puerta a gordos problemas a escala internacional, de mucho más peso material que la vida de Aminetou Haidar me temo. En otras palabras, pareciera que el rey marroquí tiene la sartén por el mango.

Entiéndase por último que no pretendo hacer la apología del pueblo saharaui ni de la inflexibilidad de Haidar ni de nada de nada, solo señalo lo que me ha parecido más llamativo en cuanto a la polémica que está levantando el caso. Esperemos que las tensiones internacionales no se cobren otra vida.

PS: Ya tardan las intervenciones del PP tachando de incompetentes y mancos a los del PSOE y amenazando con quemar las cejas de ZP.