Porque la Vida Vale 50 Dólares.

El que no valora la vida no se la merece. Leonardo Da Vinci

A lo largo de los siglos han ido cambiando las prioridades así como la escala de valores primordiales y de “bienes” que posee el ser humano y que merecen la mayor protección. La familia, la descendencia, las tierras, el honor, el dinero, el poder… son algunas de las prioridades que se han barajado durante la historia y algunas de ellas, junto con otras diferentes, aún se hallan sobre el tapete.

En nuestra cultura y las que nos son relativamente cercanas desde un punto de vista ideológico, hoy por hoy parece que no hay duda de la posición privilegiada y preponderante del valor “vida humana”, que goza de la mayor de las protecciones así como del mayor de los castigos para quien osa segar una o más vidas. No en vano decimos que la vida tiene un valor incalculable, no en vano el crimen primigenio es el homicidio, y no parece casualidad que todas las reglas de convivencia primarias y posteriores “Derechos” -el Derecho como institución- prácticamente empleen  el mismo (el homicidio) como vara de medida de las demás conductas y se ramifiquen entorno a él.

Pero, como suele ocurrir en ocasiones, los mundos del “deber ser” y del “ser” no parecen seguir caminos totalmente paralelos. Es decir, parece que, si observamos con atención, veremos que la vida, al fin y al cabo, está supeditada en ocasiones a la seguridad de otras prioridades, cuando estas se encuentran en peligro, entonces la vida se vuelve desechable, insignificante, cuantificable monetariamente incluso.

¿Pero no es la vida el principio de todo? ¿No es acaso el sustento de todo lo que hacemos, la condición sine qua non para la existencia misma de todo lo demás? Bien, puede ser, pero la respuesta que subyace a la realidad de ciertos casos parece ser: “Sí, mi vida es indispensable, la de los demás es disponible”.

Pero esto que pudiera producir cierta extrañeza en un principio es una cantinela bien asimilada desde hace tiempo ya. Convivimos con nuestro belicismo, el de nuestros dirigentes y el de personas extrañas a nosotros que nos encontramos un día con la bayoneta preparada. Así pues, observamos cómo se arrebatan vidas “sin querer”, o por creencias místicas, o por celos, o lo que podría ser casi lo peor (reitero: “casi”) : por interés.

Así, como precedente de hecho que diera nacimiento a esta reflexión, leía una noticia que es testimonio de la barbarie que ve la luz cotidianamente en otros puntos de nuestro pequeño planeta. De la lectura se deducía que para los verdugos de turno, la vida de una niña de seis años vale 50$ de deuda contraída por sus padres.

No entraré en el suceso más en profundidad, ni en consideraciones sobre la deshumanización que parece que ciertos individuos hayan experimentado a lo largo de sus vidas, ni de hecho en nada más. Tan sólo quería señalar lo anteriormente comentado: la realidad que nos es cotidiana parece esforzarse en demostrarnos que la vida en realidad no vale un céntimo para muchos, que su valor no es más que una ficción utopista legítima, deseable, perseguible, pero aún en exceso desligada de la realidad.

El valor de la vida pertenece, en definitiva, al mundo del “deber ser”, el único mundo donde se le otorga el trono que realmente merece.


One response to “Porque la Vida Vale 50 Dólares.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: