El Asesino de las Sombras, Parte I: Se Forja un Asesino.

Marcel Barbeault

El caso que se expondrá a continuación es el del que es reconocido como el primer asesino en serie “a la americana” de Francia, al que la prensa y los habitantes de Nogent-sur-l’Oise conocerían como le tueur de l’ombre o el asesino de las sombras.

Todo comienza en la tarde del 10 de enero de 1969. La esposa de un ingeniero de la fábrica Saint-Gobain, Françoise Lecron, se encargaba de hacer la cena en su casa situada cerca de la vía férrea. Súbitamente escucha un ruido atronador y se ve presa de un terrible dolor en el hombro que la derrumba. Había sido alcanzada por una bala de carabina, disparada a través de la ventana de su casa pero sólo fue levemente herida, no obstante,no tuvo tiempo de ver a su agresor. La policía, intrigada por el hecho de que no parecía haber un motivo para la agresión decidió, tras las pertinentes investigaciones, que debía tratarse de un acto cuyo objetivo fuera intimidar al marido de la víctima por la posición importante e influyente de él en el seno de la sociedad Saint-Gobain.

El 14 de enero por la tarde, cuatro días después del incidente de la señora Lecron, le llega el turno a Michèle Louvet, una joven de 17 años que regresaba al domicilio parental cuando ella también oyó una detonación. El tiro, disparado desde el interior de un bosque, la alcanzó en el estómago pero no obstante la joven sobrevivió al ataque. El agresor se marchó tras haberla alcanzado y no pudo ser reconocido debido a que prácticamente ya había anochecido. La policía entonces unió ambos casos en la investigación al tiempo que la prensa comenzó a hablar por primera vez de aquel que bautizaron como el asesino de las sombras.

Una semana más tarde, el 23 de enero más o menos en las mismas horas, cuando la tarde deja paso a la noche, una representante en cosméticos de 49 años llamada Therèse Adam, regresaba a su casa del trabajo. Cerca de su domicilio fue donde fue atacada por un hombre. La dejó inconsciente con un objeto contundente antes de dispararle una bala de calibre 5,5 en la nuca. Al día siguiente un viandante encontró su cuerpo, medianamente disimulado cerca de la vía férrea.

Los habitantes de la región estaban bajo el shock y la prensa local relató con detalle este último suceso incomprensible, no obstante, conforme pasaron los meses, la calma y el intento de olvidar lo ocurrido regresaron a Nogent-sur-Oise.

A partir de entonces, casi un año transcurrió hasta que, el 16 de noviembre de 1969 tras el ocaso, bajo la lluvia, un hombre se adentró en un recinto aislado. Su rostro se hallaba ocultado tras una bufanda roja y la capucha de un impermeable marrón similar al que llevaría un pescador. El individuo blandió la carabina bajo la mirada de Suzanne Mérienne, de 44 años, y de su hija, Micheline, de 19 años. Rápidamente las guió a través del jardín hasta a un terreno embarrado que bordeaba la vía férrea cercana. Separó entonces a ambas mujeres y maniató a la madre antes de matarla de un tiro en la cabeza. Horrorizada, Micheline tuvo el reflejo de salir huyendo.

Ante la policía de la comisaría de Creil, posteriormente, describiría al asesino: un hombre grande, de constitución fuerte, y con “ojos de gato”.

La policía estableció una relación entre las cuatro agresiones acontecidas ese mismo año. La prensa escrita francesa, la radio, la televisión, todos se dieron prisa en enviar a sus reporteros y periodistas a Nogent-sur-Oise para recabar toda la información posible. El asesino de las sombras acaparó todas las portadas de los periódicos.

El miedo y la angustia se instalaron en la región hasta tal punto que las mujeres morenas comenzaron a teñirse de rubias pues todas las víctimas del tueur de l’ombre tenían el pelo oscuro. De igual manera, evitaban salir solas a la calle pasada la puesta de Sol. Sin embargo, durante más de tres años el asesino no se dejó ver ni hizo hablar de sí. Todo el mundo quería olvidar los dramáticos sucesos y se prestó voluntario a creer que el “monstruo” se había decidido por detener su escalada criminal o que, en su defecto, había abandonado la zona.

Pero dichas esperanzas se vieron truncadas cuando, el 6 de febrero de 1973, el asesino de las sombras se cobró una nueva víctima. En concreto Annick Delisle, una mujer de 29 años que trabajaba como empleada en un cine, y que fue hallada sexi desnuda a algunos pasos del centro de Nogent. El asesino la había golpeado con un objeto contundente para dejarla inconsciente antes de ejecutarla de un tiro en la nuca con un rifle de calibre 22.

Algunos meses más tarde, en la noche del 28 al 29 de mayo, Eugène Stephan y Mauricette Van Hyfte, de 25 y 23 años respectivamente, pasaban una noche íntima en el coche del joven cerca del cementerio de Laigneville, lindando con el bosque, pues la vista desde allí sobre el Valle de l’Oise es fantástica. Pero al día siguiente -el 29 entonces- al alba, unos obreros que se dirigían a su puesto de trabajo se sintieron intrigados por ese coche aparentemente abandonado con la puerta abierta de par en par. Sobre el asiento del conductor yacía Eugène Stephan cubierto de sangre. Unos metros más adelante se encontraba el cuerpo de Mauricette. La pareja había sido ejecutada con varias balas de calibre 22. La policía, ya familiarizada con el ritual del asesino de Nogent, estaba segura de que se trataba de una nueva agresión del mismo hombre, aunque en esta ocasión, hubiera tomado como víctimas a una pareja, y no a una mujer sola.

El invierno siguiente un nuevo asesinato dio un giro al caso. El 8 de enero de 1974, Josette Routier, empleada de un banco, 29 años de edad, fue asesinada en su domicilio de Nogent-sur-Oise. El asesino se introdujo en él escalando los balcones de la residencia y, escondido tras el doble cortinaje, esperó a la joven -de pelo castaño como las demás- y le asestó un golpe para inmovilizarla para después dispararle dos balas de calibre 5,5 en la cabeza y arrancarle su ropa interior. El cuerpo de la mujer no fue encontrado hasta tres días más tarde por unos vecinos preocupados por su desaparición.

En septiembre del mismo año, el inspector Daniel Neveu -pieza clave de la investigación policial sobre el caso- fue trasladado a Creil y se enfrascó apasionadamente en el enigma del asesino de las sombras. Con insistencia y metodología construiría un razonamiento para resolver el caso de un modo similar a lo que hoy llamamos el Profiling y que, por aquel entonces, no se conocía.


One response to “El Asesino de las Sombras, Parte I: Se Forja un Asesino.

  • Yunni

    Aqui en Colombia lamentablemente también se ha dado asesinos en serie. El último y tal vez el peor fue el “monstruo” Garavito, pues les hacia cosas innombrables a los niños y despues los mataba.

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