¿Qué tendrá el iPad que a nadie deja indiferente?

iPad: El Misterio.

Esta cuestión ha sido altamente discutida, lo sigue siendo, y a buen seguro seguirá siéndolo durante mucho tiempo sin que lleguemos a un verdadero consenso, al menos hasta que hayamos tenido tiempo de verlo, usarlo, y encontrar la diferencia esencial que subyace al marketing o a las especificaciones técnicas y que genera que éste dispositivo, antes siquiera de estar disponible en el mercado, ya ha desencadenado el amor de muchos y el odio de otros tantos. Para intentar ver con más claridad en la bruma dispar de opiniones intentaré desmenuzarlas y comentarlas tan claramente como sea posible:

1- Apple crea una necesidad en el usuario: Es quizá uno de los puntos más discutibles o menos universales, sin embargo posiblemente también uno de los más flagrantes en cierto tipo de clientela. Es el fenómeno por el cual el usuario potencial absorbe la filosofía de producto que trata de difundir la compañía. En este caso el concepto de un producto a medio camino entre un dispositivo tipo iPod/iPhone y un Macbook. El usuario queda embelesado por la puesta en escena y descubre una infinidad de usos y posibilidades que nunca antes se habría planteado, como ciencia ficción hecha realidad y “en la palma de la mano”. Así, y a partir de ése momento, las formas alternativas -que se llevaban realizando anteriormente- de llevar a cabo las tareas que desempeñaría el iPad aparecen como burdas, poco satisfactorias y, en definitiva, incomparables a realizarlas con sus propios dedos.

En definitiva el descubrimiento del producto y las bondades que se predican de él lo hacen parecer, súbitamente, indispensable o en todo caso necesario. Cabría discutirse hasta qué punto esta cualidad puede llevarse a cabo sola o si, en cambio, necesita de toda la puesta en escena, el marketing, la experiencia de usuario, los acabados, la calidad… por bonito que sea el envoltorio, si el contenido es mediocre y arruina la experiencia de usuario, el producto está condenado al fracaso.

2-El hardware: ¿La clave del iPad reside en el hardware? En la mayoría de los casos no parece ser así, puesto que la mayoría de “entendidos” quedaron más bien decepcionados por ciertas carencias hardware-wise como por ejemplo la no inclusión de la cámara, la ausencia de lector de tarjetas incorporado o el recargo excesivo de la opción 3G. No obstante, ¿qué es lo más llamativo del hardware del iPad? Su pantalla multitáctil de 10″ -aproximadamente- de tipo IPS, sin duda. Es aquello que experimentan tanto los que no saben de máquinas e informática como aquellos que están educados en el tema. Y es ahí donde, pienso, reside el punto fuerte de hardware.

Es el componente que permite que todo lo demás pueda producirse, es el medio de comunicación entre el usuario y el objeto, y ofrece una fiabilidad e intuitividad de difícil parangón hoy por hoy -de acuerdo, no hemos probado el aparatito, pero es una gran pantalla de iPhone más bonita-. No será el punto decisivo quizás, pero es condición necesaria para el posible éxito del dispositivo.

3-El software, iPhone OS -o parecido- y demás: Su punto fuerte y a su vez su punto flaco. El sistema iPhone OS ha sido desarrollado exclusivamente para responder con extrema fluidez al control multitáctil y, por ello, la experiencia del mismo suele ser extremadamente satisfactoria. Todo funciona, todo fluye, simplemente impecable y sin esfuerzo alguno por parte del usuario. La comunicación entre el hombre y la máquina se empuja en su sencillez hasta el extremo. Aparte de su respuesta, desde luego, su aspecto es agradable para una buena parte de los usuarios, por no decir una gran mayoría, lo cual desde luego ayuda.

No obstante la gran flaqueza de iPhone OS es que es el medio óptimo para Apple para ejercer su control totalitario de aquello que el usuario puede hacer o dejar de hacer. Es un sistema cerrado por excelencia y extremadamente limitado para el usuario avanzado, que encuentra en Mac OS X la libertad de actuación que desea para gestionar su tráfico con la red, sus archivos, sus programas…y que pierde absolutamente con el cambio al sistema operativo presente en el iPad.

No obstante yo puntualizaría que el iPad no es un netbook, su función no es de sustituir a un ordenador, sino que es claramente un complemento destinado al ocio multimedia del usuario habitual de Apple que ya dispone de un ordenador para sus necesidades informáticas. Por tanto, en la tableta de Apple reina la sencillez, pues está pensada para un uso sencillo. ¿Quieres internet? Navega. ¿Quieres música? Escúchala. ¿Quieres recordar tus vacaciones? Pasea por tus fotos. En definitiva: No hagas mucho, pero hazlo bien.

4-La AppStore: Piedra angular del éxito y auge económico de la compañía de Cupertino en estos últimos años. La app store es un medio de un gran atractivo para todos los dispositivos Apple con acceso a la misma. Supone un medio de inmersión en la experiencia del producto, una forma de ver que lo que se tiene ofrece miles de posibilidades y que éstas se multiplican cada día puesto que el ritmo de producción de aplicaciones es una auténtica ebullición.

Un producto en el que cientos de personas trabajan a diario siempre será más satisfactorio que uno que se lanza al mercado y que es tan marginal que todas las posibilidades potenciales del mismo quedan mermadas por la falta de desarrollo. Personalmente, no obstante lo anterior, no veo éste como un factor decisivo.

5-El universo Apple y su ecosistema: Esa sensación de perfecta sincronía entre cada producto Apple adquirido, la esencia de los productos con una manzana mordida en el dorso, el sentimiento de pertenecer a un grupo y de adquirir un producto que se sitúa más allá de un mero medio de ganar dinero de una gran empresa. De alguna forma lo que sale de la cabeza de Jobs llega a las manos de los consumidores con una suerte de halo o esencia que lo hace especial.Quizá sea resultado de la hipnótica publicidad, o quizá sea esa suerte de personalidad que entraña todo aquello que se desarrolla con mimo y con la voluntad de que pueda calificarse, en ocasiones, de pequeña obra de arte.

Si éste fuera, sin embargo, el caso, no tiene porqué ser exclusivo del iPad sino que probablemente se aplica a toda la gama de “inventos” del equipo de I+D de Apple, por tanto resulta improbable que sea el factor diferenciador.

6-La inversión de Apple: Es decir, los medios que pone Apple para imponer su producto como un estándar de forma a que cuando llegue al usuario, sea un dispositivo lleno de posibilidades a explotar y con muchísimas personas y empresas girando a su alrededor. Esto propicia, también, la experiencia general del producto, cuyas posibilidades se ven multiplicadas por los múltiples acuerdos llevados a cabo entre los chicos de Cupertino y periódicos como el Times u otras. Así, aprovechar el iPad no viene recortado por cientos de incompatibilidades y conforta a quien lo experimenta en la certeza de que todo funciona “al dedillo”.

¿Y qué ocurre con la competencia?

Otra fuente que quizá pudiera aclarar el porqué de las pasiones que levanta el iPad es la comparación con productos similares o alternativos.

Caso paradigmático es el del Kindle de Amazon y el iPad como lectores de libros. Ahí el buen sentido se impone y el Kindle parece a todas luces mejor lector de eBooks que el iPad por el mero hecho de la pantalla de tinta electrónica frente a la pantalla LED se impone por sí misma. No por cuestiones estéticas, desde luego, sino por cuestiones de salud y comodidad visual. Esta de hecho es una de las grandes críticas al iPad el cual, a todas luces, será incapaz de sustituir el libro en papel para el lector asiduo. Falta de honestidad por parte de Steve Jobs por creer que algo así era viable y tratar de hacerlo creer a los demás.

El Hp Slate y posteriores son casos alternativos. Nos encontramos ante netbooks táctiles frente un dispositivo desarrollado 100% para el control multitáctil. Aquí el perfil del usuario y la experiencia práctica dirá. Para sustituir a un ordenador el proyecto de HP quizá sea más acertado, pero desde luego no se acerca al concepto del iPad, que es radicalmente distinto. Por tanto, cada uno, pienso yo, tendrá su mercado propio.

En definitiva…


No creo que nada se haya aclarado sustancialmente con respecto al inicio del artículo, no obstante quizá haya servido para repasar algunas de las perspectivas existentes al respecto del revuelo del iPad. En mi opinión nada sabremos hasta haberlo probado con nuestras propias manos o, en su defecto, que otros más afortunados, lo hagan y nos cuenten. Entonces sabremos si funciona el “hechizo Apple”. Si esto ocurre, entonces no hay nada más que decir. De acuerdo que es un producto potencialmente incompleto, que podría haber sido mejor, y que se mejorará en posteriores versiones, no obstante, lo importante en un primer momento será lo que usuarios y críticos sientan al respecto del producto tras haberlo revisado a fondo.

Yo por mi parte no puedo más que desearnos a todos tener al menos uno durante unos minutos para ver de qué es capaz.


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