¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar?

Cada quince días se emite en una cadena perteneciente a la televisión pública francesa -concretamente France 2- un programa que se divide en dos partes. La primera suele ser una mini película o un documental sobre una temática en concreto que, en la segunda parte del programa, es discutido y debatido por algunas de las personas intervinientes o afectadas de alguna manera bastante directa por la problemática tratada y un grupo de eminentes profesionales de diversas ramas como pueden ser la neuropsicología, el psicoanálisis, el derecho o la filosofía.

En cada ocasión desde que el programa existe se han tratado problemáticas apasionantes, a saber: la relación entre una infancia dura y la personalidad de los asesinos en serie, el proceso de resiliencia y, hoy, la dificultad notoria para las personas de resistir a la autoridad y sublevarse -cosa que cualquiera podemos experimentar en un medio laboral, estudiantil o similares-. La sesión de hoy comenzaba pues con un reportaje sobre un experimento realizado en Francia.

El experimento, a grandes rasgos, consistía en lo siguiente. Se armaría un falso programa de televisión que respondería a la premisa de que dos concursantes se hallan conectados para ganar el premio gordo, si bien no se conocen ni se pueden comunicar. Uno de ellos está atado, aislado y conectado a una máquina que le suministra descargas eléctricas de voltajes graduales. El otro concursante controla dicha máquina y tiene a su disposición una serie de preguntas, tantas como grados de voltaje, preguntas que tendrá la potestad de decidir si planteárselas o no -la opción consiste en seguir con el cuestionario o cesar su participación- al otro individuo, una tras otra, sabiendo que, si el otro individuo errara en su respuesta, el anterior tendría que activar una palanca correspondiente a la pregunta para propinarle una descarga eléctrica. Con cada fallo la intensidad del voltaje se incrementa y nos encontramos potencialmente con la creación de verdugos ad-hoc.

El proceso comienza con la explicación de las condiciones a los posibles participantes y la aceptación o rechazo del contrato por parte de estos. Resultado de esta primera parte saldrán ochenta concursantes que, a priori, han aceptado participar en un concurso en el que podrían verse en la situación de infligir sufrimiento a otra persona. Pero los resultados más curiosos llegan a continuación.

Durante el falso programa se verían todo tipo de actuaciones, desde gente que no toleraría continuar a partir de la primera queja del participante que recibe las descargas hasta gente que continuaría hasta el último escalafón, que representa cuatrocientos ochenta voltios. Concretamente, en este último grupo se encuentra cerca del ochenta por ciento.

Pero no nos equivoquemos, no estamos ante un 80% de psicópatas en potencia, ninguno de los participantes disfrutó del proceso. Todos ellos se mostraron afectados y preocupados por el transcurso de los acontecimientos y lo que estaban realizando. Simplemente nos encontramos ante gente que se dejó sumergir por los métodos de presión que hábilmente habían entretejido los creadores del programa, presiones consistentes en un público a favor de continuar con el concurso cueste lo que cueste -cabe mencionar que el actor que hace de concursante electrocutado, lógicamente, no acertará ni una pregunta-, en una presentadora que, pese a dejar toda la libertad aparentemente al sujeto del experimento, acompaña sus frases con la coletilla “no te dejes impresionar” -refiriéndose a la actitud de dolor del otro concursante- y la presión inherente al aparentar ante las cámaras.

El caso es, de hecho, que los concursantes pasaron por diversos procesos de protección psicológica consistentes en responsabilizar a los organizadores del programa eximiéndose a sí mismos o incluso en la negación del sufrimiento ajeno, con el objetivo de refugiarse y ampararse en algo en lugar de asumir y enfrentarse con el problema con la totalidad de su responsabilidad. También es cierto que la gran mayoría de estos individuos han conservado una marca importante del programa pues, evidentemente, no se pensaban que fueran capaces de tales actos y su concepción de sí mismos ha recibido un serio golpe.

Lo que se nos ha presentado con este experimento es la dificultad de resistir a la autoridad, aunque presentada bajo otras formas, incluso para individuos totalmente normales con un bagaje moral en algunos casos bastante importante. Saber que algo está mal no es, pues, suficiente para dejar de hacerlo. Habrán de darse una serie de circunstancias que hagan de diferencial entre unos individuos y otros y que permitan, en este caso a un escueto veinte por ciento, plantar cara a lo que se considera infractor del propio sistema de valores.

Se desconoce lo que diferencia a unos individuos de otros en cuanto a su capacidad de sublevarse ante un caso semejante pero es razonable pensar que pueda ser un conjugado de caracteres propios de esa persona, una predisposición a la protesta, una educación particular, antecedentes de desacato a la autoridad y de rebeldía…es posible incluso que ciertos factores determinantes hayan sido producto de las circunstancias personales de ese día concreto para algunos individuos, a saber, si ese día se encontraban en una condición psíquica u otra.

En cualquier caso, aunque no nos haya permitido sacar conclusiones exhaustivamente concretas sobre el tema, permanece bastante ilustrador e intrigante el proceso y deja una pregunta, entre otras, en el aire. ¿Hasta dónde será capaz de llegar la televisión? ¿Adónde nos llevará esta dictadura de la audiencia? ¿Cuándo empezaremos a cobrarnos vidas en directo por el placer sádico y vicario de las masas?


One response to “¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: