Sociología Volumen 1: Introducción y Orígenes.

El concepto de Sociología lo acuñaría Auguste Comte en el siglo XIX, concretamente en 1893, a raíz de la creciente especialización, concreción y cientifización de los saberes y  sus distintas ramas, a la vez que las grandes turbulencias y problemas sociales de la época que requerían un tratamiento urgente. Pero de todo ello hablaremos en otro momento, ahora procede hacer un repaso histórico del pensamiento sobre la sociedad, comenzando por la Antigua Grecia:

Antigua Grecia: Platón y Aristóteles.

Comenzamos por Platón (427-347 A.C) quien, interpelado por los problemas que acuciaban a la sociedad de la época, siempre tuvo muy presente la reflexión sobre el Estado y la organización más deseable de los individuos en el seno del mismo. Sin abundar demasiado en la teoría platónica del Estado ideal y del Filósofo Gobernante, donde se apreciaba una importante dosis de determinismo, a saber, la idea de que la función social y el estrato en el que se alojará al individuo venían predeterminados y vinculaban a un individuo a un modo de vida y una labor en concreto en el seno del grupo, diremos que se trata más bien de una teoría utópica o ideal conforme a la filosofía del autor. Todo ello viene recogido en “La República“, que resulta plasmar, en definitiva, un “cómo habría de ser la sociedad”.

A continuación corresponde hablar de su discípulo Aristóteles, en quien vemos una perspectiva más empírica con respecto a su maestro. La mayoría de sus reflexiones dentro del ámbito del análisis de la sociedad y el Estado se encuentran en su obra “La Política”, de donde se extraerían numerosas ideas y concepciones que vendrían a integrar el pensamiento sociológico  y ciencias políticas futuras.

Para Aristóteles no es concebible ni deseable una democracia en sentido estricto, pues el poder ha de residir en manos de clases superiores, cuya riqueza, formación de mejor calidad y mayor tiempo libre -sin preocupaciones como las de mantener a una familia o sobrevivir- harían de los individuos situados más arriba en la pirámide social las personas más aptas para poder gobernar con plena dedicación y sin distracciones. Se trata de un planteamiento fundamentalmente aristocrático. De hecho, en orden de mejor a peor de acuerdo con el criterio del gobierno, Aristóteles clasifica las formas “puras” -buenas- de gobierno de la siguiente forma: 1.Monarquía 2.Aristocracia 3.Democracia.

Para el pensador, el hombre es fundamentalmente un “animal político“, que adquiere valor e importancia porque los demás seres humanos se la otorgan, de ahí que la política, como actividad eminentemente por y para la sociedad, sea la vía última de realización del hombre.

Edad Media: Santo Tomás de Aquino y San Agustín.

Los preceptos platónicos perdurarán durante la Edad Media en buena medida moldeados y reinterpretados de acuerdo con el dogma del Cristianismo. Por aquel entonces la percepción de la sociedad toma un tinte negruzco, mancillada por los vicios del hombre, consumido por “el pecado”, tornándose en algo casi diabólico, caldo de cultivo de grandes conflictos, guerras y masacres.

Podemos encontrar un enfoque similar al descrito en  los análisis realizados en obras como “La Ciudad de Dios” de Santo Agustín o en la doctrina de Santo Tomás de Aquino. Este último extraerá muchas ideas del pensamiento aristotélico, interpretando que el hombre es un “animal social” nacido para vivir en el seno de una comunidad bajo el poder de una autoridad cuya potestad se justifica en la elección por designación divina. Siendo Dios pues, el creador de la naturaleza humana, de la cual resultan las sociedades y el Estado, éstos dos últimos encuentran -como es frecuente- su fuente y su justificación en la propia divinidad. Una suerte de “orden divino” de las cosas.

Renacimiento: Thomas More y Maquiavelo.

Con el renacimiento cambia radicalmente la perspectiva que versa sobre el hombre y el mundo que lo rodea. El ser humano se aleja del determinismo clásico tornándose, por primera vez, un ser capaz de decidir y de tomar las riendas de su propio destino. El mundo real deja de ser un lugar inhóspito, incomprensible y amenazador para pasar a ser una fuente de fuerzas y energías que el hombre puede usar en su provecho. Esta manera de pensar y vivir consiste pues en una mezcla entre racionalidad y espiritualidad.

Nace la concepción del libre albedrío y -consecuencia de éste- la responsabilidad. De ello se implica una concepción análoga del hombre como ser racional, libre y responsable que consuma su libertad mediante la elección. Nace, por tanto, el individuo propiamente dicho.

Los grandes cambios ideológicos que lleva consigo el Renacimiento van acompañados, como suele ocurrir, de grandes cambios socioculturales y económicos, de los cuales cabría destacar los siguientes:

  1. Grandes descubrimientos geográficos -América, 1492-.
  2. Gran desarrollo comercial -en parte consecuencia de lo anterior-.
  3. Grandes avances científicos.
  4. Reorganización de los estratos sociales y aparición de la burguesía.
  5. Nueva concepción de los intercambios económicos con la aparición de los banqueros y financiadores.

En cuanto a la producción literaria mencionaremos dos obras y autores de especial interés:

a) En Utopía de Thomas More -o Tomás Moro- se describe una sociedad ideal -utópica- como oposición crítica al sistema sociopolítico contemporáneo al autor así como proposición de medidas para resolver los problemas presentes en la época. Encontraremos también aquí ciertos aspectos de la doctrina de Platón aunque no procede desarrollarlo más aquí.

b) Por otro lado Maquiavelo escribiría en 1513 su obra “El Príncipe” donde un estadista ficticio recibiría consejos sobre el “arte de gobernar”. Así, en el escrito se toma la política como una actividad autónoma, como un fin en sí misma, describiendo sus mecanismos e impartiendo recomendaciones para conservar el poder. Su obra carece totalmente de tintes morales o religiosos, alejándose totalmente de la opresión y el oscurantismo religiosos.

La gran importancia de Maquiavelo y su obra reside en la concepción científica aportada a la política, buscando mecanismos concretos, empíricos, para que los gobernantes puedan desarrollar correctamente su función.

La Ilustración: Montesquieu, Rousseau, Tocqueville.

Dicha etapa se inaugura en Inglaterra durante el siglo XVII pero alcanza su máximo esplendor con su extensión y desarrollo en Francia durante el siglo XVIII que desembocará en la materialización de sus preceptos -los de la ilustración se entiende- en la Revolución Francesa.

Para los ilustrados la sociedad era susceptible de ser mejorada indefinidamente mediante el perfeccionamiento del uso de la razón. Y es precisamente entorno a este último concepto que gira el pensamiento ilustrado y la gran producción científica -y sociológica- que se diera entonces. Recordemos que el objetivo perseguido por buena parte del pensamiento ilustrado residía en alcanzar la Revolución Cultural mediante la potenciación de la educación. Pasemos a hablar de los tres autores seleccionados:

a)Montesquieu fue un gran impulsor del pensamiento liberal y democrático. En el ámbito de la Sociología trató de establecer un orden de los datos extraídos de la realidad social, organizándolos en modelos. Buscó la existencia de una relación causal entre los hechos sociales. Consideró posible que en el caos que rodea a los seres humanos y sus sociedades pudiera haber una regularidad, una racionalidad. Por ello se le ha conocido como el primer teórico de la ciencia social. Aparte de esto se le conocería, más en general, por defender la división de los poderes del Estado.

b)Rousseau, Jean-Jaques partió de la idea de que el hombre es un ser originalmente bueno, y que es la sociedad la que corrompe dicha naturaleza. Se sigue de ello una posición en parte a contra corriente con respecto a una buena parte de la ilustración, defensora a ultranza de la razón, la ciencia y el progreso. Y es que para Rousseau precisamente es el progreso científico y cultural lo que corrompe al ser humano, que abandona sus cualidades originarias de libertad e igualdad. Sostiene que, aunque no haya vuelta atrás, sí deberían reorientarse las conductas y la organización social de amén de superar la decadencia moral que subsigue al desarrollo científico-cultural. Esto podría conseguirse mediante la adopción del “contrato social” -que permitiría la satisfacción de las necesidades individuales y colectivas simultáneamente- y mediante una ley que garantizara la igualdad y la libertad.

c)Después de las revoluciones Francesa e Industrial -que comentaremos brevemente al final del artículo- tenemos que destacar a Alexis de Tocqueville quien fue testigo de la puesta en marcha de la nación norteamericana y fue precursor de la sociología comparada de bido al análisis comparativo que realizó de los sistemas sociopolíticos de Francia y Estados Unidos en tal época de profundas convulsiones. En “La Democracia en América” analizó el sistema sajón. Estaba convencido de que la tendencia a la democracia era un hecho básico de la evolución histórica de las sociedades modernas.

Breve comentario sobre las Revoluciones Francesa e Industrial.

Como se mencionaba anteriormente, la Revolución Francesa de 1789 constituyó la materialización de las ideas de la ilustración así como una complicación rápida de la sociedad que pasará a organizarse a partir de entonces en clases sociales, favoreciendo el nacimiento de la sociología moderna.

A partir de aquí el hombre deja de ser súbdito para adquirir el estatus de ciudadano, terminando así definitivamente con el Antiguo Régimen. El poder deja de emanar de Dios y pasa al pueblo, análogamente la Iglesia queda desvinculada del poder político. Nace la Ley como herramienta reguladora del medio social.

A finales del siglo XVIII -y principios del XIX- se producirá a su vez la Revolución Industrial a raíz de la cual surgirían las nuevas sociedades industriales, las cuales se caracterizarán por:

  1. Su crecimiento demográfico.
  2. El proceso de urbanización e industrialización.
  3. El desarrollo del transporte y las comunicaciones.
  4. Aumento de la movilidad social.
  5. Desarrollo tecnológico y burocrático.
  6. Producción en masa.
  7. Expansión de la educación.
  8. Institucionalización del Cambio Social.

Algunos de estos puntos se comentarán en textos posteriores.


One response to “Sociología Volumen 1: Introducción y Orígenes.

  • Yunni

    Excelente articulo. Sin embargo, recordemos que “El Principe” fue dedicado al estadista Lorenzo II de Médici.

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