Archivo mensual: diciembre 2009

Infamous: Experiencia.

Infamous, el lado oscuro de Cole.

Bien, con un razonable retraso he tenido la ocasión durante la ultima semana de jugar y terminar -parcialmente, digamos que sólo el argumento principal- el juego Infamous, el cual considero quizá uno de los grandes “tapados” por su sorprendente calidad y originalidad.

En Infamous entramos en la piel de un recadero que es atrapado en el centro de una explosión de gran magnitud cuando el extraño paquete que transporta explosiona. Extrañamente sobrevives y vuelves con los tuyos y a partir de entonces los acontecimientos se desencadenan. Una plaga se declara y se declara una cuarentena, crecen bandas terroristas por doquier que siembran el caos y la desesperación. Mientras tanto tú descubres que has desarrollado una suerte de extraños poderes a raíz de la explosión y pronto verás cómo en tus manos se encuentra la responsabilidad última y determinante con respecto a los habitantes de la zona en cuarentena: Sálvalos o somételos.

En cuanto al juego en sí hace alarde de un nivel técnico de excelente calidad, destacando por encima de todo la fluidez de las animaciones, que me hace pensar que probablemente la tasa de frames por segundo sea bastante alta para tratarse de un juego de consola. La dirección artística bastante buena en general, excelentes las cutscenes realizadas a modo “comic”, lo cual me hace pensar que igual el juego en “cel shading” hubiera podido ser realmente excelente si hubiese seguido la misma línea artística, no obstante prefiero el aspecto 3D convencional a un cel shading insuficientemente conseguido o marcante -por ejemplo el PofP de PS3 luce buenos gráficos en cel shading pero a mi gusto insuficientemente estilizados o impactantes pese a estar muy bien realizados-. Por así decirlo, si la experiencia del juego pudiese reflejar la calidad e intensidad del dibujo y diseño de las cutscenes entonces por mi bien, pero hasta que eso no se consiguiera…mejor el 3D de toda la vida. Puramente subjetivo esto último por otra parte.

Lo que pienso que hará las delicias de los jugadores es esa impresión de estar jugando a un GTA con super poderes. La sensación de sandbox es menor en modo héroe que en modo villano probablemente pero en definitiva es extremadamente satisfactorio, sobretodo por la espectacularidad de los poderes de Cole, el protagonista, y los efectos que producen en la ciudad, los objetos y as personas.

La ciudad te pertenece...¿la salvarás?

A pesar de todo me parece un juego que ha recolectado poca atención de la prensa a pesar de su gran gran calidad, esperemos a ver qué tal continua la  historia en Infamous 2 pero a mí personalmente me produce ya cierta impaciencia. Este año 2010 va a ser grandísimo para la industria del videojuego, os lo aseguro.

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Al infierno con nuestros Eruditos.

Eso es, así tal cual, al infierno si tal cosa existiera. Llega un momento en el que uno se irrita y se rebota, y como lo fácil es rebotarse contra los idiotas e imbéciles que nunca han recibido una formación y una educación suficiente ni han tenido la mitad de oportunidades que aquellos que los critican, pues la decisión está tomada. Bien, pues no va a ser el caso esta vez.

Los verdaderamente culpables y responsables de su idiotez son aquellos cuya cultura rebasa todo lo rebasable y que, a pesar de eso, siguen siendo los mismos sacos de inmundicia que en la juventud. A todas luces gente que se regodea para adentro -o no tan adentro- de su aparente superioridad intelectual y en ningún caso se vuelven a cuestionar nada. Viven en su mundo, son ellos quienes pisan cabezas, quienes marcan el camino que otros habrán de despejarles.

Es la materialización y sublimación del refrán de “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”.

Así parece ser, aunque cueste admitirlo. Personas que siempre fueron de tipo sensato suelen seguir siéndolo y sacar un tremendo provecho a la cultura y a la ampliación de horizontes que les brinda. En cambio el incapaz -aunque intelectualmente muy capaz a veces, paradógico- tan solo consigue enterrarse en su incapacidad bajo toneladas de cultura y de datos que van conforme a su modo de vida y que lo conforman -conscientemente o no- como el Dios de su micromundo en constante expansión, pisando a los demás.

Todo ello para reflejar que cultura no es, tristemente, sinónimo de sensatez, de coherencia o de virtud alguna, y sólo cuando éstas últimas características están ya presentes la cultura adquiere todo su sentido y potencial benéfico. Tristes ideas en cuanto se tiene un mínimo afecto a la razón y al conocimiento, como he de confesar que es mi caso.

Así que señores, sin complejos, cuando este mundo dirigido por Eruditos-Incapaces se disponga a marchar hacia su ocaso, que estos últimos dirijan la marcha.


Y este 1 de Enero cantaremos: ¡Feliz 1980!

Cuando los a prioris y las ideas preconcebidas de uno se rompen hacen una especie de “crac” similar a unas cervicales indebidamente retorcidas. Resulta que, ingenuo de mí, pensaba que la cultura y la excelencia dentro de una rama cualquiera del conocimiento se correspondía con personas a todas luces más abiertas en su concepción del mundo, con horizontes más amplios. Y sobretodo, personas no dominadas por el conservadurismo a ultranza.

Antes de entrar en materia he de decir que el término “conservador” no me parece demasiado halagüeño y aquellos que lo enarbolan deberían pensar seriamente si esto juega en su favor. Si alguna vez este mundo de hombres ha sido un lugar apacible, justo, casi utópico -no vale hacer recurso a Adán y Eva-, entonces la palabra “conservador” toma cierto sentido, aunque se queda floja ante un término como podría ser “tradicionalista” u “originalista”-de origen, no de original-. Ahora bien, como a todas luces jamás ha habido sobre la faz de la Tierra una época unánimemente mejor a la presente y que responda, no a un período de bonanza, sino a un contexto social, cultural y político lo suficientemente estable y duradero como para ser calificado como Época Histórica, pareciera sensato presumir que la mejoría se encuentra, no en la regresión, sino en el progreso y en el avance -racional y mesurado-. En base a lo anterior no veo porqué nadie debería sentirse orgulloso de proclamarse conservador. No todo hoy por hoy merece ser cambiado y moldeado, pero no hace falta una actitud conservadora para ello, solo atenerse a las necesidades de la realidad social presente.

Tras este inciso entramos “dans le vif du sujet”. Recordaremos que hace más de tres años nacía el primer niño libre de un mal genético hereditario por medio de técnicas médicas punteras en un centro español. Bien, pues el Consejo Andaluz del Colegio de Médicos ha calificado la técnica que permitió tal logro como “gravemente contraria a la ética”. El denominado Diagnóstico Genético Preimplantatorio sería “una técnica al servicio de la violencia” porque “otorga a unos seres humanos la capacidad de decidir sobre la vida de otros”. Mismas batallitas que la ley del aborto.

¿Pero en qué consiste dicha técnica? Se trata de un procedimiento aplicado a las parejas portadoras de dichos genes transmisores de la enfermedad mediante el cual se analizan varios embriones producidos con reproducción asistida para seleccionar a aquellos libres del mal hereditario e implantarlos en la madre, acabando así con la condena genética que ciertas familias están destinadas a hacer perdurar a partir del momento en el que quieren hacer uso del derecho legítimo y loable de fundar una familia.

El texto del Consejo critica que en el procedimiento de hace tres años se tuvieran que desechar 16 embriones para llegar al fin deseado, empleando como es habitual los demagógicos términos de “niños” e “hijos” para hablar de los susodichos embriones:

“El procedimiento consiste en realizar la fecundación in vitro (producir entre 10 y 20 niños sanos) a partir de sus padres; a continuación, cuando los hijos tienen células suficientes, se toman un par de células de cada uno y se analizan”.

“Un aspecto éticamente muy negativo de la producción de los bebés-medicamento es que, para obtenerlos, ineludiblemente, hay que destruir un elevado número de vidas humanas de embriones”

Las frases anteriores están incluidas en el texto que ha aprobado la comisión deontológica del consejo regional de colegios de médicos el pasado 28 de octubre. La Consejería de Salud confesó mostrarse perpleja ante la posición antes expuesta, que reproduce postulados frecuentemente enarbolados por la Conferencia Episcopal y expresa su preocupación por una regresión de 30 años al volver a temas que se creían superados.

Argumentos del Consejo Episcopal Andaluz de Colegios de Médicos afirmaría que el DGP sería un eufemismo de control de la calidad genética y que solo quien fuera padre -curioso el uso del masculino- de los embriones destruidos podría percibir la atrocidad llevada a cabo en los laboratorios.

Bueno, aquí veo yo dos cosas: que por una parte los integrantes del Consejo -que no el cuerpo de médicos, que frecuentemente sienten vergüenza casi de aquellos que supuestamente les representan en cierta manera- propugnan perpetuar las enfermedades genéticas para perpetuar -valga la redundancia- así el sufrimiento del individuo afectado y de las familias (y seguro que también para no quedarse en paro); y que por otro lado confunden, como todo conservador que se precie, posibilidad y obligatoriedad. Poner a disposición un método tal que el anterior no supone imponerlo a aquellos que lo consideren contrario a su moralidad o a sus convicciones, es decir, no supone herir la sensibilidad de padres que no desearan realizarlo porque lo vieran como una barbaridad. Dar la opción no supone obligar pero claro, que me corrijan nuestros brillantes académicos si mi interpretación de ambos términos fuese errónea.

Cuestiones tales que estas son aterradoras por los tiempos que corren y claman a la renovación de instituciones que huelen a cerrado.


¡Nada como la Gran Ciudad!

Bien, por azares del destino me veo empujado en ocasiones a pasar por centros urbanos propiamente dichos, abandonando mi amado retraimiento. En estos momentos, concretamente, me hallo esperando tranquilamente en el interior de mi coche a que la señorita haga unas cosas y vuelva para acá. ¿Porqué el coche? Resulta que hace un día de perros -10º según el coche-  y que, teniendo ya un café y un par de tostadas entre pecho y espalda lo último que apetece es ir a un café a esperarla, así que me dije: “Chico, quédate en el coche, que es como un hogar móvil”.

Y así hice, y dado que no voy a ninguna parte -prácticamente- sin el Macbook, lo cogí para intentar distraerme un poco. No tenía esperanzas de captar una red inalámbrica dado que el rúter  más próximo debe estar a unos cien metros como mínimo. Cuál no sería mi sorpresa al ver una ingente cantidad de redes -cifradas y sin cifrar- que, eso sí, llegaban con una fuerza pésima, pero suficiente para navegar casi igual de bien que lo hago desde mi propia casa.

No soy partidario de robar wi-fi al personal, ¡pero es un caso de fuerza mayor! El caso es que me ha hecho gracia constatar cómo en casa la señal inalámbrica es poco capaz de tener un alcance decente a en cuanto se trata de atravesar un par de tabiques o el forjado, pero aquí sin embargo una única conexión podría abarcar prácticamente los ordenadores de dos edificios vecinos -evidentemente hablo de alcance, no de ancho de banda-.

Todo esto no tiene mayor interés, pero no todo iban a ser entradas intelectuales o pseudointelectuales. A partir de aquí a seguir esperando tranquilamente. Si pudiera le dejaba un post-it en el escritorio del ordenador al dueño de la red a la que estoy conectado para agradecerle sus servicios, pero mis dotes de hacker son más bien nulas.


Assassin’s Creed II se pone una tirita.

Con una agilidad bastante elogiable los chicos de Ubisoft han puesto a disposición de los propietarios de todas las versiones de Assassin’s Creed II un parche que soluciona los problemas que estaban “incluidos” en el juego de origen.

Estos bugs iban desde una violenta multiplicación de los soldados -vídeo de arriba- como si de amebas se trataran hasta una pérdida dramática de datos -si, tal cual, perdías tu partida- pasando por guardias inmortales a lo highlander.

Agradecemos a los chicos de Ubi haberse puesto las pilas.


Chrome para Mac, impresiones.

El más rápido del Oeste.

Bien, aunque el explorador de internet Google Chorme lleva ya bastante tiempo recolectando éxito en Windows, hace no mucho que se ha publicado la Beta en Mac. Resulta que llevo un par de días probando exploradores puesto que, aunque Safari es rápido y eficaz, tambien es cierto que devora una cantidad titánica de RAM, rondando los 150-230 MB de RAM sin andar haciendo nada particularmente pesado. Visto eso decidí probar con Opera -que ya tenía instalado- y bien, resultó ser menos glotón pero también resultó estar menos pulido en cuanto a comandos y gestos del trackpad -además de parecerme un poco más lento navegando-.

Finalmente ayer vi un podcast en el que se comentaba un poco las bondades de la beta de Chrome para Mac y, aunque me mostraba algo escéptico, decidí probarlo, ¡y la verdad es que hice bien! El navegador de Google resulta ser un verdadero galgo, una vez que tus páginas ya han entrado en la caché cargan a una velocidad estupenda. Aparte de eso da gusto ver que las microanimaciones se hacen de manera fluida, los favoritos y marcadores se importan del tirón y está perfectamente adaptado a los gestos multitouch de los macbook y macbook pro (y gestos del magic mouse ahora, desde luego).  Y todo esto consumiendo sólo unos 43 MB de memoria RAM.

Cierto es que a esta beta probablemente le falta optimizarse e incluir extras y opciones para usuarios más exigentes, pero me parece que google ha sabido implementar lo que la mayoría busca de un navegador: sencillez, rapidez, ligereza y una interfaz amigable y fácil de usar.

Espero con bastante buenas expectativas la versión final. Más le vale a la competencia ponerse las pilas.