Archivo mensual: noviembre 2009

Los equipos Mac no tienen virus…¡pero sí cáncer de pulmón!

¡No señor, los Mac no echan humo!

A los de Cupertino se les va un poco la olla desde que recobran cuota de mercado. Y es que la empresa de la manzana parece estar viviendo sus mejores años, y no solo eso, sino que además son cada vez más competentes frente a la alternativa PC. En definitiva, hacen las cosas bien por lo que respecta a sus máquinas, lo cual se traduce en puro beneficio -creo recordar que son la tercera empresa del mundo por debajo de Nintendo y Google- y aparentemente en algo de megalomanía en cuanto a la política de la empresa.

Apple y su manía de control absoluto, aparentemente ya legendaria, llega a límites que rayan lo absurdo. Y es que parece que aunque cambiar el HD, la RAM o la batería -para los modelos que todavía la tienen extraíble- no invalida la garantía, por muy energúmeno que sea quien lo haga, y sin embargo sí que invalidaría la garantía los restos que deja el fumar cerca de los ordenadores, por dañar hipotéticamente los componentes internos y por ser “inaceptable” para Apple volver a sus técnicos y empleados fumadores pasivos en cierta manera.

Todo esto es muy bonito pero, aparte de profundamente hipócrita, paranoico y discriminador. Me parece penoso de una empresa de la talla de Apple medidas semejantes medidas que, de forma encubierta, no hacen más que decir “no nos apetece que fumes cerca de nuestros productos“. ¡Y que me corrijan si me equivoco!

Suerte que todavía hacen excelentes ordenadores.

Fuente: 9to5Mac

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Assassin’s Creed II “hereda las deudas”

Assassin's Creed II

Tres dias han pasado ya desde la salida del Assassin’s Creed II. Pero comencemos hablando de su primera entrega -Assassin’s Creed-, uno de los juegos más impresionantes en su momento en cuanto a revuelo mediático. Ahora bien, es cierto que para muchos fue una enorme decepción dado que una gran cantidad de usuarios se encontró con que, pasado el efecto del preciosismo de los escenarios y los paseos de freerunning, el juego aportaba poco más que monotonía y repetitividad en cuanto a lo jugable: misiones secundarias que no aportaban nada, al igual que objetivos al margen de la historia cuya importancia permanecía anecdótica, batallas fáciles a rabiar, etc.

Bien, el resultado fue que Assassin’s Creed recolectó muy “buenas notas” por parte de la prensa especializada y decepcionó en cuanto hubo tiempo de jugarlo con calma. Ahora bien, ¿qué ocurre con la segunda entrega? Pues a falta de experimentarla durante más tiempo podemos decir que la evolución ha sido notable. El número de misiones y la variedad de las mismas se ha incrementado considerablemente, se ha introducido una mucho mayor variedad en cuanto a cosas que hacer, equipamiento o personalización de Ezio, nuestro nuevo protagonista, sin contar con todos los desbloqueables o el añadido del sistema Uplay de Ubisoft. En definitiva nos encontramos ante un juego que conserva las virtudes de su predecesor, incluso mejorándolas, y ha subsanado la mayoría de sus defectos.

¿Pegas? Pues alguna que otra, pues es un juego excelente pero no perfecto. El sistema de combate a mis ojos es simple pero no tan plenamente satisfactorio como el sistema de desplazamiento, que está maravillosamente conseguido. Combatiendo tienes un poco la sensación de estar aporreando botones hasta que tus enemigos te cedan un hueco donde hundir tu hoja. El motor gráfico se queda algo tieso en cuanto a  ciertos modelados de personajes poco convincentes o una cierta rigidez de expresión facial, donde más se luce es en los entornos y en el equipo del propio Ezio. Por último el fallo más gordo y también más divertido es la IA de los enemigos -o los amigos incluso- que visiblemente tienen una noción poco acertada de la altura y no dudan en saltar al vacío para seguirte, muriendo progresivamente uno tras otro. No obstante ante la excelente homogeneidad del conjunto estos fallos no dejan de ser anecdóticos o incluso graciosos.

Así pues, nos encontramos ante un juego plenamente satisfactorio para una gran mayoría de los jugones -entendiendo por jugón alguien de mentalidad algo mas abierta que un fanático de los FPS que no conoce más que eso- y que aporta una sensación inevitable de obra sobresaliente.

Lo curioso es ver cómo un juego muy superior a su predecesor, sin prácticamente otros ejemplos con quien compararlo, es calificado a la baja por la misma prensa especializada que se dejaba engatusar por el “hype” del primer volumen unos años atrás. ¿La nota del primer Assassin’s Creed fue exagerada? Quizá sí, pero no creo que la objetividad se pueda mantener cuando para evaluar un juego estamos pensando en su predecesor y recordando el mal sabor de boca que éste dejara y, en cierta manera, “sancionando” la segunda entrega.

En fin, de todos modos probablemente cualquier tipo de crítica peque de subjetiva, por definición, así que por mi parte me limitaré a recomendar un juego que, de momento, está superando ampliamente la muy agradable sensación que me dejó el primero.

Veredicto final: Sobresaliente, 9.25


Policía de Alto Nivel.

Esta vez abandono el la crítica estrictamente nacional para orientar esta entrada un poco más a la risa y el pitorreo, como siempre, a costa de alguien. En este caso, las fuerzas de policía -aparentemente- de Costa Rica. Disfruten:

 

 

Ahí tenemos cómo un despiste se transforma en divertida incompetencia. Aunque lo peor es que casi parten por la mitad a la señora arrancando un portón que bien podría haberse abierto para el otro lado sin necesidad de arrancarlo de cuajo, pero claro, como somos las fuerzas del orden nos lucimos como orangutanes con un garrote, <<¡Usa la fuerza Luke!>>. En fin, espero que ahí dentro hubiera un cabecilla del narcotráfico o el proxenetismo porque sino vaya espectáculo.

Aparentemente es un vídeo que data ya de bastantes años pero que ha vuelto a tener un éxito merecido en youtube por la jocosa actuación. Algunas malas lenguas dicen que es fake pero yo personalmente me lo creo todo hoy por hoy.

Así que señores agentes, si me están viendo: ¡ZAS en toda la boca!


Visita a k-tuin y primer contacto con la nueva gama de macs.

Hace unos días pude apreciar en directo el alcance de las actualizaciones realizadas en la gama imac, macbook y mac mini, a la vez que ver de cerca modelos de macs que no había tenido la ocasión de palpar directamente antes. Así pues, breve repaso de mis impresiones con respecto a cada uno de los productos que pude observar y disfrutar de cerca y profundas disculpas por no haber recordado tomar fotos, pero la impresión me pudo.

Macbook

 

El rediseñado portátil de consumo por excelencia de apple, el macbook de toda la vida, blanquito, 13,3 pulgadas de elegancia y sencillez con un buen lavado de cara. La primera impresión fue que sólo iba a poder verlo de lejos pues estaba monopolizado por un grupo de niñas tras otro, y es que es una verdadera monada que hará las delicias de más de una mac’era y más de una novia traída al mundo de la manzanita por parte de los mac’eros veteranos. No obstante, lejos de mí la idea de decir que es un portátil femenino o nada, es un portátil estupendo y unisex, pero es posible que su aspecto menos rudo que los modelos de aluminio seduzca más a la esfera femenina frente a la masculina.

Finalmente, abandonado el “estado de sitio” en el rincón del macbook, mi excelente compañía y yo nos lanzamos como perros de presa a ocupar el lugar recientemente liberado antes de que alguien lo acaparara y poder, finalmente, mirarlo y toquetearlo a gusto. Lo primero que pude constatar es lo bien que le ha sentado perder peso y adquirir la arquitectura Unibody para su carcasa, realmente lo necesitaba. Ahora bien, un instante después se hacían evidentes los problemas. El primer inconveniente, meramente estético, es el policarbonato blanco brillante que es un perfecto medio para saber quién ha tocado tu ordenador a partir de sus huellas dactilares o las hebras de pelo que se adhieren insistentemente a dicho material y resaltan con violencia contra el blanco inmaculado de tu precioso ordenadorcito. Por otra parte un ordenador de preciosos acabados salvo por una cosa, la parte inferior no ha podido hacer otra cosa que decepcionarme, tanto por la ingente cantidad de tornillos vistos como por esa superficie inferior gris que ni siquiera tiene las juntas unidas con la superficie blanca Unibody. Por lo demás, bendita la llegada del trackpad multitouch y la retroiluminación LED en una pantalla de mucha calidad -sobretodo comparado con la pobre profundidad de color de mi pequeño MB Unibody, previa generación a la actual gama “Pro”-. Otro de los grandes puntos positivos de éste ordenador es el precio, situandose bajo la barra de los 900€ a cambio de una calidad que, a pesar de lo que digan los detractores sobre un hardware caro y demás, difícilmente se encuentra en PCs de la competencia y, en mi opinión, la poca diferencia que pudiera haber en cuanto al precio entre portátiles PC de hardware equivalente y este MB chiquitín yo recomendaría la experiencia Apple. Merece la pena dar el salto.

iMac

 

El líder indiscutible de la reciente actualización. He de decir que desde el principio no reconocí inmediatamente dicho modelo, pues el que tenía más cerca era un iMac de la gama anterior y ya me maravillé, sin preocuparte si era nuevo o antiguo. Posteriormente encontré los nuevos y me divertí en sobremanera. El modelo de 21,5 pulgadas es estupendo como ordenador de escritorio, y muchos encontrarían más que suficiente el primer modelo, que digamos que de lo único que peca es de una débil tarjeta gráfica. Tras éste vi, detrás de tres o cuatro cabezas alineadas, el modelo de 27 pulgadas y pensé: “la madre que me parió, es impresionante”, así que pronto fui a verlo con mis propios ojos. La verdad es que la impresión es de estar ante una máquina apabullante, parece que el escritorio te absorba y te da a pensar sobre si realmente podrías ocupar todo el escritorio en tu uso habitual -obviamente sí, pero en un primer momento no te lo imaginas-. Realmente estoy seguro de que Apple ha dado un gran golpe con esta gama, altamente competitiva en relación calidad-precio.

Mac mini.

 

Exteriormente nada ha cambiado, sigue siendo una cajita que oculta bastante bien su potencial bajo la apariencia de ser poquita cosa. No me entretuve mucho con él puesto que los cambios no son sustanciales en cuanto a los primeros modelos. Son cambios internos que influyen esencialmente al rendimiento y por ello poco más hay que aclarar. La versión de “miniservidor” amplía su almacenamiento  y suprime el SuperDrive (el lector-grabador interno de CD/DVD) pero dicha versión no era la que había en exposición.

Macbook Pro.

 

Con respecto al de 13″ nada que decir, idéntico en apariencia a mi pequeño Unibody, la pantalla, eso sí, de mucho mejor calidad y profundidad de color, y se agradece que incluyeran en su dia el puerto FireWire y el lector de tarjetas.

El modelo de 15″ lo vi poquito, pero me parece muy equilibrado en relación al tamaño con respecto al grosor y al peso, realmente una bonita máquina.

El modelo de 17″ fue el que más pude toquetear, realmente fascinante esa enorme pantalla con marcos finitos. Cómodo sin duda en cuanto al uso, si bien el Trackpad estaba, a mi gusto, mal configurado por un exceso de sensibilidad y velocidad del puntero. Algo que me pareció gracioso también en cuanto al sistema de control fue que, dado que se encuentra más alejado del extremo inferior del ordenador que en el modelo de 13″ al que estoy acostumbrado, me encontré  tratando de dirigir el cursor frotando el aluminio con el dedo en lugar de la superficie multitáctil de cristal. En fin, un “bicho” de portátil.

Macbook Air.

 

Gratamente impresionado por este último en el sentido de que la delgadez del mismo no daba en absoluto una sensación de fragilidad, aparte de ello poco que decir, un portátil divertido de levantar en volandas para sopesarlo, pero destinado a un público muy particular.

Mac Pro.

 

Mi amor platónico, y el de cualquier Mac’ero me temo. Tuve al fin el placer de verlo de cerca -y por dentro gracias a los chicos de k-tuin- y quedé francamente impresionado, aparte de por la belleza de la arquitectura interna de la máquina, por el nivel sonoro de ésta a bajo régimen. Un levísimo zumbidito que no se oye apenas a no ser que pegues el oído a los orificios de ventilación de la caja. A éste bonito cacharrito se conectaban un Led Cinema Display de 24″ y un Cinema Display de 30″ con un menos llamativo pero realmente útil acabado mate dentro de la hegemonía del acabado Glossy.

Magic Mouse.

 

El gran desaparecido de la sesión. Eché de menos poder probarlo, al contrario, solo pude probar el Apple mouse (antiguo Mighty) que me pareció un horror en cuanto a uso, la incomodidad en persona oye. No obstante se entiende que puedan preferir no poner en exposición los Magic Mouse por el hecho de ser inalámbricos, que puede suponer un problemita de seguridad.

Conclusión.

Dado que me parece que no tuve la ocasión de parpadear en toda la hora que estuve ahí, estoy segurísimo de que volveré, pero lo mejor es que no sea muy frecuentemente, porque si no podría tener un problema ocular serio, además de violentas pulsiones consumistas. No obstante, reitero: Volveré.


¿Nos estamos volviendo locos?

El titular de este “artículo” quizás sea algo sensacionalista, pero tampoco hay una voluntad de profesionalidad extrema en él -y pienso que cosas peores se ven a diario de parte de los profesionales- así que mantendremos las cosas tal y como están y entraremos en materia.

Resulta que no es la primera vez que leo aberraciones, tanto legislativas como judiciales o de hecho relacionadas con el día a día de algunos países asiáticos. Situaciones que desde un enfoque externo, y desconociendo las críticas internas que se hayan podido hacer -si es que éstas realmente llegan a ver la luz-, parecen a todas luces aberrantes y sintomáticas de algún tipo de grave malestar sociológico y, a una escala individual, psicológico.

Cabe, desde luego, recordar que se trata de una situación cultural y social radicalmente distinta a la que podemos experimentar en nuestras latitudes y, por ello, es necesario conservar suficientes distancias como para no incurrir en juicios demasiado personales y, evidentemente, mantenerse alejado de valoraciones despreciativas. Aclarado esto podemos seguir con el tema.

Nos encontramos en una situación social en la que, sobretodo en el caso de China, la superpoblación supera unos límites deseables sobre todo teniendo en cuenta las medidas tomadas para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, que desde mi punto de vista se antojan, claramente, insuficientes. Nos encontramos también ante una sociedad en la que el ascenso económico-social se representa generalmente mediante el ascenso interno en una empresa de decenas o cientos de empleados en base al sacrificio hacia dicha empresa y la antigüedad. Así vemos situaciones en las que los empleados preferirían privilegios en el seno de la empresa y un contrato de por vida antes que, por ejemplo, cobrar derechos de autor por una idea propia o organizarse de manera independiente con la posibilidad de un incremento económico mucho mayor -pienso por ejemplo en el caso del creador de los Pokémon, que aun hoy se siguen explotando y que, si mis recuerdos no son erróneos, pasaron a ser propiedad de la empresa a cambio de un contrato de por vida para el creador de los mismos en el seno de la empresa-. De la misma manera, en el interior de las empresas de cierto calibre nos encontramos con una situación paradójica de sumisión de la dignidad individual en pos del respeto a ultranza del director o superior al mando, que se convierte en una reinterpretación del señor feudal en cierta manera, acompañada de la instauración -muy inteligente de hecho- de terapias de desahogo emocional en las que se puede volcar la rabia en una efigie del jefe hasta cansarse para, después, poder soportar la convivencia con éste con naturalidad y servilismo.

Recuerdo también el caso de un hombre que quería contraer matrimonio con un personaje de un manga argumentando su inmenso amor por ella y no recuerdo muy bien qué otros extraños argumentos que, más allá de la perspectiva moral, me parecen más bien un síntoma preocupante de un aislamiento social en extremo preocupante y aparente terriblemente generalizado -si bien, por suerte, no hasta este punto extremo-.

Lo que más he visto últimamente, son las regulaciones legales de los videojuegos MMORPG -juegos de rol masivos por internet, para que nos entendamos- que han tomado unos tintes realmente inquietantes y desmesurados. Y es que este tipo de videojuegos parece haber adquirido una verdadera posición social como fenómeno de masas que ha empujado -muy matizable esto último- al Gobierno chino a establecer restricciones en cuanto al uso de estos, sobre el tiempo de uso, o sobre el “farming” según recuerdo. Y lo último es una empresa china que se encarga de establecer un sistema de identificación de sexo del titular de la cuenta para prohibirle utilizar personajes de distinto sexo al suyo en el juego. Será que descubrir que tras el avatar de la elfita de suntuosas curvas se oculta un sesentón con barriga cervecera ha sumido en profundas depresiones a miles de jugadores habituales de juegos como el World of Warcraft -nótese la ironía-. Así pues la empresa Aurora Technology trae este sistema para facilitar, o eso pareciera, las posibilidades de los jugadores de ligar on-line al tiempo que aplastan cráneos de monstruitos y disparan flechas a diestro y siniestro.

Ahora en serio, ¿en qué situación nos encontramos cuando no somos capaces de distanciarnos lo suficiente como para jugar disfrutando del juego o relacionarnos disfrutando de las compañías con las motivaciones de socialización o sentimentales que sean pertinentes? No me cabe mucha duda de que este sistema, pese a solo estar establecido en el MMORPG propio de la empresa Aurora Technology, vaya a exportarse a otros juegos. ¿De verdad tal es la situación que no es posible ya hacer algo tan anodino como jugar sin restricciones de ésa índole? ¿De verdad la limitación de las libertades y los derechos, tanto desde medios privados como poderes públicos, es necesaria y deseable por encima de medidas educativas y de ayuda si de verdad el problema tiene un arraigo social tan profundo como parece tener? ¿O será solo una forma de explotar una realidad de grandísimo éxito como son los juegos on-line?

Ver para creer.

Fuente: Vidaextra