Eso es, así tal cual, al infierno si tal cosa existiera. Llega un momento en el que uno se irrita y se rebota, y como lo fácil es rebotarse contra los idiotas e imbéciles que nunca han recibido una formación y una educación suficiente ni han tenido la mitad de oportunidades que aquellos que los critican, pues la decisión está tomada. Bien, pues no va a ser el caso esta vez.

Los verdaderamente culpables y responsables de su idiotez son aquellos cuya cultura rebasa todo lo rebasable y que, a pesar de eso, siguen siendo los mismos sacos de inmundicia que en la juventud. A todas luces gente que se regodea para adentro -o no tan adentro- de su aparente superioridad intelectual y en ningún caso se vuelven a cuestionar nada. Viven en su mundo, son ellos quienes pisan cabezas, quienes marcan el camino que otros habrán de despejarles.

Es la materialización y sublimación del refrán de “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”.

Así parece ser, aunque cueste admitirlo. Personas que siempre fueron de tipo sensato suelen seguir siéndolo y sacar un tremendo provecho a la cultura y a la ampliación de horizontes que les brinda. En cambio el incapaz -aunque intelectualmente muy capaz a veces, paradógico- tan solo consigue enterrarse en su incapacidad bajo toneladas de cultura y de datos que van conforme a su modo de vida y que lo conforman -conscientemente o no- como el Dios de su micromundo en constante expansión, pisando a los demás.

Todo ello para reflejar que cultura no es, tristemente, sinónimo de sensatez, de coherencia o de virtud alguna, y sólo cuando éstas últimas características están ya presentes la cultura adquiere todo su sentido y potencial benéfico. Tristes ideas en cuanto se tiene un mínimo afecto a la razón y al conocimiento, como he de confesar que es mi caso.

Así que señores, sin complejos, cuando este mundo dirigido por Eruditos-Incapaces se disponga a marchar hacia su ocaso, que estos últimos dirijan la marcha.

Cuando los a prioris y las ideas preconcebidas de uno se rompen hacen una especie de “crac” similar a unas cervicales indebidamente retorcidas. Resulta que, ingenuo de mí, pensaba que la cultura y la excelencia dentro de una rama cualquiera del conocimiento se correspondía con personas a todas luces más abiertas en su concepción del mundo, con horizontes más amplios. Y sobretodo, personas no dominadas por el conservadurismo a ultranza.

Antes de entrar en materia he de decir que el término “conservador” no me parece demasiado halagüeño y aquellos que lo enarbolan deberían pensar seriamente si esto juega en su favor. Si alguna vez este mundo de hombres ha sido un lugar apacible, justo, casi utópico -no vale hacer recurso a Adán y Eva-, entonces la palabra “conservador” toma cierto sentido, aunque se queda floja ante un término como podría ser “tradicionalista” u “originalista”-de origen, no de original-. Ahora bien, como a todas luces jamás ha habido sobre la faz de la Tierra una época unánimemente mejor a la presente y que responda, no a un período de bonanza, sino a un contexto social, cultural y político lo suficientemente estable y duradero como para ser calificado como Época Histórica, pareciera sensato presumir que la mejoría se encuentra, no en la regresión, sino en el progreso y en el avance -racional y mesurado-. En base a lo anterior no veo porqué nadie debería sentirse orgulloso de proclamarse conservador. No todo hoy por hoy merece ser cambiado y moldeado, pero no hace falta una actitud conservadora para ello, solo atenerse a las necesidades de la realidad social presente.

Tras este inciso entramos “dans le vif du sujet”. Recordaremos que hace más de tres años nacía el primer niño libre de un mal genético hereditario por medio de técnicas médicas punteras en un centro español. Bien, pues el Consejo Andaluz del Colegio de Médicos ha calificado la técnica que permitió tal logro como “gravemente contraria a la ética”. El denominado Diagnóstico Genético Preimplantatorio sería “una técnica al servicio de la violencia” porque “otorga a unos seres humanos la capacidad de decidir sobre la vida de otros”. Mismas batallitas que la ley del aborto.

¿Pero en qué consiste dicha técnica? Se trata de un procedimiento aplicado a las parejas portadoras de dichos genes transmisores de la enfermedad mediante el cual se analizan varios embriones producidos con reproducción asistida para seleccionar a aquellos libres del mal hereditario e implantarlos en la madre, acabando así con la condena genética que ciertas familias están destinadas a hacer perdurar a partir del momento en el que quieren hacer uso del derecho legítimo y loable de fundar una familia.

El texto del Consejo critica que en el procedimiento de hace tres años se tuvieran que desechar 16 embriones para llegar al fin deseado, empleando como es habitual los demagógicos términos de “niños” e “hijos” para hablar de los susodichos embriones:

“El procedimiento consiste en realizar la fecundación in vitro (producir entre 10 y 20 niños sanos) a partir de sus padres; a continuación, cuando los hijos tienen células suficientes, se toman un par de células de cada uno y se analizan”.

“Un aspecto éticamente muy negativo de la producción de los bebés-medicamento es que, para obtenerlos, ineludiblemente, hay que destruir un elevado número de vidas humanas de embriones”

Las frases anteriores están incluidas en el texto que ha aprobado la comisión deontológica del consejo regional de colegios de médicos el pasado 28 de octubre. La Consejería de Salud confesó mostrarse perpleja ante la posición antes expuesta, que reproduce postulados frecuentemente enarbolados por la Conferencia Episcopal y expresa su preocupación por una regresión de 30 años al volver a temas que se creían superados.

Argumentos del Consejo Episcopal Andaluz de Colegios de Médicos afirmaría que el DGP sería un eufemismo de control de la calidad genética y que solo quien fuera padre -curioso el uso del masculino- de los embriones destruidos podría percibir la atrocidad llevada a cabo en los laboratorios.

Bueno, aquí veo yo dos cosas: que por una parte los integrantes del Consejo -que no el cuerpo de médicos, que frecuentemente sienten vergüenza casi de aquellos que supuestamente les representan en cierta manera- propugnan perpetuar las enfermedades genéticas para perpetuar -valga la redundancia- así el sufrimiento del individuo afectado y de las familias (y seguro que también para no quedarse en paro); y que por otro lado confunden, como todo conservador que se precie, posibilidad y obligatoriedad. Poner a disposición un método tal que el anterior no supone imponerlo a aquellos que lo consideren contrario a su moralidad o a sus convicciones, es decir, no supone herir la sensibilidad de padres que no desearan realizarlo porque lo vieran como una barbaridad. Dar la opción no supone obligar pero claro, que me corrijan nuestros brillantes académicos si mi interpretación de ambos términos fuese errónea.

Cuestiones tales que estas son aterradoras por los tiempos que corren y claman a la renovación de instituciones que huelen a cerrado.

Bien, por azares del destino me veo empujado en ocasiones a pasar por centros urbanos propiamente dichos, abandonando mi amado retraimiento. En estos momentos, concretamente, me hallo esperando tranquilamente en el interior de mi coche a que la señorita haga unas cosas y vuelva para acá. ¿Porqué el coche? Resulta que hace un día de perros -10º según el coche-  y que, teniendo ya un café y un par de tostadas entre pecho y espalda lo último que apetece es ir a un café a esperarla, así que me dije: “Chico, quédate en el coche, que es como un hogar móvil”.

Y así hice, y dado que no voy a ninguna parte -prácticamente- sin el Macbook, lo cogí para intentar distraerme un poco. No tenía esperanzas de captar una red inalámbrica dado que el rúter  más próximo debe estar a unos cien metros como mínimo. Cuál no sería mi sorpresa al ver una ingente cantidad de redes -cifradas y sin cifrar- que, eso sí, llegaban con una fuerza pésima, pero suficiente para navegar casi igual de bien que lo hago desde mi propia casa.

No soy partidario de robar wi-fi al personal, ¡pero es un caso de fuerza mayor! El caso es que me ha hecho gracia constatar cómo en casa la señal inalámbrica es poco capaz de tener un alcance decente a en cuanto se trata de atravesar un par de tabiques o el forjado, pero aquí sin embargo una única conexión podría abarcar prácticamente los ordenadores de dos edificios vecinos -evidentemente hablo de alcance, no de ancho de banda-.

Todo esto no tiene mayor interés, pero no todo iban a ser entradas intelectuales o pseudointelectuales. A partir de aquí a seguir esperando tranquilamente. Si pudiera le dejaba un post-it en el escritorio del ordenador al dueño de la red a la que estoy conectado para agradecerle sus servicios, pero mis dotes de hacker son más bien nulas.

Con una agilidad bastante elogiable los chicos de Ubisoft han puesto a disposición de los propietarios de todas las versiones de Assassin’s Creed II un parche que soluciona los problemas que estaban “incluidos” en el juego de origen.

Estos bugs iban desde una violenta multiplicación de los soldados -vídeo de arriba- como si de amebas se trataran hasta una pérdida dramática de datos -si, tal cual, perdías tu partida- pasando por guardias inmortales a lo highlander.

Agradecemos a los chicos de Ubi haberse puesto las pilas.

El más rápido del Oeste.

Bien, aunque el explorador de internet Google Chorme lleva ya bastante tiempo recolectando éxito en Windows, hace no mucho que se ha publicado la Beta en Mac. Resulta que llevo un par de días probando exploradores puesto que, aunque Safari es rápido y eficaz, tambien es cierto que devora una cantidad titánica de RAM, rondando los 150-230 MB de RAM sin andar haciendo nada particularmente pesado. Visto eso decidí probar con Opera -que ya tenía instalado- y bien, resultó ser menos glotón pero también resultó estar menos pulido en cuanto a comandos y gestos del trackpad -además de parecerme un poco más lento navegando-.

Finalmente ayer vi un podcast en el que se comentaba un poco las bondades de la beta de Chrome para Mac y, aunque me mostraba algo escéptico, decidí probarlo, ¡y la verdad es que hice bien! El navegador de Google resulta ser un verdadero galgo, una vez que tus páginas ya han entrado en la caché cargan a una velocidad estupenda. Aparte de eso da gusto ver que las microanimaciones se hacen de manera fluida, los favoritos y marcadores se importan del tirón y está perfectamente adaptado a los gestos multitouch de los macbook y macbook pro (y gestos del magic mouse ahora, desde luego).  Y todo esto consumiendo sólo unos 43 MB de memoria RAM.

Cierto es que a esta beta probablemente le falta optimizarse e incluir extras y opciones para usuarios más exigentes, pero me parece que google ha sabido implementar lo que la mayoría busca de un navegador: sencillez, rapidez, ligereza y una interfaz amigable y fácil de usar.

Espero con bastante buenas expectativas la versión final. Más le vale a la competencia ponerse las pilas.

Dada la más que sobrada importancia de la sociología en el estudio del crimen y, más en general, en el ámbito criminológico, es probable que la sesión de Sociología del Crimen se extienda hasta una cuarta parte -o parte D- pues hay mucho que exponer y todo ello relevante así que, sin más preámbulos, continuemos.

CONCEPCIONES ESTRUCTURAL-FUNCIONALISTAS O DE LA ANOMIA.

No es posible hablar de la teoría de la Anomia, uno de los conceptos fundamentales de la sociología criminal, sin hablar del padre de dicho concepto Émile Durkheim.

La primera aparición del concepto de Anomia acontece en 1893, con una investigación sobre la división del trabajo en la sociedad. Durkheim resalta que la división del trabajo y la especialización del mismo conlleva una diferenciación de la cooperación, una alteración directa de los modos de cooperación y solidaridad entre personas.

Profundizando con el razonamiento del sociólogo francés, las sociedades modernas de corte altamente industrial crean, por este proceso de división laboral, un debilitamiento de la conciencia colectiva y una intensificación de las diferencias individuales. Anomia es, en Durkheim, esa “desintegración social” resultado del distanciamiento entre las personas como consecuencia de un distanciamiento de facto laboral y profesionalmente. La Anomia viene a presentarse como el opuesto a la solidaridad, esencialmente.

En “El Suicidio” se continúa desarrollando el concepto en cuestión. Durkheim indica que los “extremos sociales” económicamente hablando tienden a incrementar la tasa de suicidios dado que, tanto las épocas de gran prosperidad como las de crisis generan ante el individuo la situación de ser incapaz de satisfacer sus necesidades con los medios que se le ofrecen. En un caso por no disponer materialmente de los medios para satisfacer un mínimo vital de necesidades y en otro porque se produce un incremento de lo que el individuo aprecia como “necesidades”, como un afán consumista, que provoca finalmente un resultado similar. Estas dos situaciones son, según el autor, situaciones de inestabilidad que pueden producir un derrumbe del cual surge la Anomia. Esta aparece pues como un fracaso de un sistema de convicciones morales colectivas y arraigadas que otorguen fines claros para actuar a la sociedad.

Respecto al comportamiento desviado y su explicación, no sólo se tendrá en cuenta el concepto de Anomia anteriormente mencionado sino que habrá que recalcar la importancia de dos afirmaciones de Durkheim al respecto: “La criminalidad es normal” y “La criminalidad es un hecho social, que debe ser explicado socialmente“. El primer enunciado se basa en la premisa de que la conducta desviada o anómica está predeterminada en cada tipo de sociedad concreto. El segundo viene a querer decir que el delito no ha de analizarse desde un punto de vista individual del sujeto y de supuestas anomalías en este, sino desde la óptica de de analizar fallos y deficiencias de la propia sociedad. En éste ámbito lo anormal no es la presencia del delito en la sociedad sino bruscos incrementos o descensos del mismo con respecto a la media -”una determinada cantidad de crímenes forma parte integrante de una sociedad sana” y cumple una función “integradora e innovadora”-. Concluyendo en esta línea el delincuente no es ni más ni menos que un individuo normal producto del funcionamiento regular de la sociedad.

Posteriormente Merton amplia y desarrolla el concepto de Anomia siguiendo la estela de Durkheim. Añade pues una visión del comportamiento anómico como síntoma de una fisión entre las metas o fines sociales y los medios socialmente aprobados para alcanzarlos. El comportamiento desviado es absolutamente normal -previsible- en tanto que se trata de una reacción normal a las contradicciones entre medios y fines, es decir, como decía Durkheim, la sociedad no es capaz de satisfacer sus necesidades con los medios disponibles -si bien Merton opina que no se trata de necesidades naturales o vitales sino de necesidades “culturales impuestas por la propia estructura social-. Dirá pues Merton que “las contradicciones de la estructura cultural -los objetivos- y la estructura social -los medios- producen una tendencia a la anomia que afecta con particular intensidad a las clases bajas” -todo esto esencialmente pensado para la sociedad americana donde hay una supremacía cultural del éxito y la riqueza-.

Merton realizará una clasificación de tipos de individuos según su reacción ante medios y fines:

  1. Conforme: El individuo acepta plenamente tanto las metas culturales como los medios sociales.
  2. Innovador: El individuo acepta los fines pero no los medios. Se trata de la desviación más frecuente, donde se recurren a medios a menudo ilícitos para alcanzar los fines culturales que se hallan potenciados. Es la ley del “todo vale”. Se tiende a soslayar las restricciones legales o morales.
  3. Ritualista: Individuo que abandona los fines culturales en favor de los medios. Resulta de la incapacidad de alcanzar las metas pero de la aceptación de las reglas, con las que se amolda bien, manteniendo el ritmo de trabajo y esfuerzo.
  4. Retraido o apático: El sujeto renuncia tanto a los medios como a los fines socioculturales, los desaprueba y reniega de ellos. Se trata de una situación poco frecuente.
  5. Rebelde o revolucionario: La situación es idéntica al caso anterior, salvo que en este caso el rechazo a los fines y a las instituciones se traduce en una defensa de los valores propios e incluso la voluntad de cambiar las estructuras sociales a algo más acorde con los ideales defendidos.

La alta tasa de criminalidad de las capas inferiores de la sociedad se explica como un tipo de innovación, sabiendo que los medios para alcanzar las metas sociales están heterogéneamente distribuidos las clases más desfavorecidas ven los fines que la sociedad propugna están pensados para excluirlos del juego.

TEORÍAS SUBCULTURALES.

El término de subcultura termina de acuñarse con “Delinquent Boys” (1955) de Cohen, seguramente resultado de la necesidad de dar respuesta a los problemas en Estados Unidos a raíz de la aparición de numerosas minorías marginales tanto étnicas como políticas. La obra antes citada se convierte en una fuente de explicaciones bastante generalizadoras de la conducta desviada.

Las Teorías Subculturales discrepan de los postulados de la Escuela Ecológica de Chicago afirmando que no se trata de áreas o zonas que generan criminalidad de las clases más bajas, sino que la criminalidad es consecuencia de unos valores y códigos de conducta propios de cada subcultura.

Tanto la conducta conforme al Derecho como la conducta desviada, la delictiva, se definen entonces con respecto a los distintos sistemas de normas y valores oficiales o subculturales. El sujeto, a fin de cuentas, acaba reflejando con su conducta el grado de asimilación y aceptación de los valores de la cultura mayoritaria o la subcultura propia -visto todo esto desde la perspectiva de la minoría-, valores que se hacen propios mediante idénticos mecanismos de aprendizaje tanto en un caso como en otro. Destaca la aportación de Cohen, quien estudió principalmente la delincuencia juvenil de las clases bajas y concluyó que las “áreas de delincuencia” son zonas en las que están vigentes valores y normas distintos de los socialmente extendidos, pero en ningún caso zonas carentes de valores o instituciones de control social.

La subcultura actúa como método de evasión a la cultura mayoritaria o como reacción de rechazo hacia la misma, una suerte de cultura alternativa para dar salida a la ansiedad y la frustración resultantes de no poder participar, por medios legítimos, de las expectativas de la sociedad. La “carrera criminal” aparece así como un método alternativo para hacer valer las metas culturales cuando, de hecho, los medios legítimos son restringidos o negados por la misma estructura sociocultural.La cuestión más “atractiva e importante” según Cohen es la de averiguar por qué razón un joven adopta el ejemplo de la cultura a la que ha sido expuesto.

Siguiendo en la línea, el autor les atribuye tres características a las subculturas:

  1. No Utilitarias: Muchos crímenes o delitos no supondrían un medio racional para un fin determinado.
  2. Maliciosas: Encontrarían una aparente diversión en la disconformidad de aquellos externos a su cultura.
  3. Negativistas: El comportamiento criminal sólo es aceptado si representa el polo opuesto a las normas de la “sociedad de clase media”.

Lo verdaderamente trascendente -señalará Bergalli- de las reflexiones de Cohen es el hecho de que la delincuencia juvenil y subcultural aparece concentrada siempre en individuos masculinos de clase baja. La razón que le atribuye dicho autor es que en la clase trabajadora es donde se ha de encontrar el grado más alto de frustración social. Esto sería por el hecho de que los jóvenes de clases desfavorecidas o proletarias se encuentran rápidamente en la tesitura de nadar en los valores de la clase media y encontrarse en seria desventaja para alcanzarlos. Contribuyen a reducir más sus oportunidades factores como la discriminación -al menos por aquel entonces- realizada por los profesores de enseñanza primaria o secundaria, o los modelos familiares.

Esto genera una situación en la que los valores tradicionales chocan con los valores aprendidos mediante el proceso de socialización y donde no se ve uno en situación de alcanzar a la clase media salvo por una vía, la adopción de los modelos y los valores de la subcultura criminal en orden de alcanzar, bajo cualquier pretexto, una situación equiparable o incluso mejor a las clases medias en lo referente a sus fines escapando, a su vez, de la frustración de la desigualdad y la discriminación.

Prohibido Descargar

Supongo que a estas alturas todo el mundo habrá oído hablar del alboroto legislativo de los últimos meses con respecto a las descargas de contenidos protegidos por derechos de autor de los servidores P2P u otros. El caso es que, más o menos en todo el mundo, se acusa un recrudecimiento de la caza a servidores de descargas muy populares, a quienes se obliga a eliminar el contenido protegido.

El caso más reciente es el de Mininova, una de las páginas de descargas de torrents más relevantes de estos últimos años, que ha sido obligada a eliminar los enlaces de gran parte de su contenido por el Poder Judicial. Esto ha provocado un descenso importantísimo de las visitas, y todavía más de las descargas. Podría decirse que Mininova está virtualmente muerto.

Ahora bien, como ha ocurrido ya otras veces, las páginas de descargas son como muertos vivientes, gremlins u otros bichos similares, acabas con uno y te salen diez. No parece entonces que la salida sea el método represivo, como parece que casi nunca es. Si algo ha demostrado internet es que el gusto a la libertad, una vez probado, cuesta arrebatarlo y el internauta es un tipo astuto y perseverante. Así, lo que yo veo es que el Poder Judicial va a tener mucho trabajo porque por rápido que se eliminen los enlaces a contenido, más rápido se abren otros.

Ya sé que nuestros políticos y legisladores -a nivel mundial, por supuesto- son, como siempre han sido, más propensos a la represión que a la prevención. Pero digo yo que tanto ellos como nuestros artistas y creativos deberían imaginar una vía alternativa para que todo el mundo estuviera satisfecho y terminara la caza de brujas y la política de meter miedo con amenazas de restricción o supresión de internet.

Basta ya de CD’s demasiado caros con contenido demasiado pobre. Ya basta de este fenómeno de hipercriminalización. Busquemos métodos alternativos que permitan a los artistas autopromocionarse y cobrar por su trabajo y su nivel de aceptación. Basta ya de mantener a un organismo como la SGAE, que parece transmitir el siguiente mensaje: “usuario que comparte cultura es traficante y ladrón, organismo que cobra derechos hasta de la forma de toser de los ciudadanos es un legítimo defensor de los derechos y de la cultura”. Seamos coherentes.

Quien no tiene más interés por la música, el cine o la pintura se saciará con .jpgs, .mp3 de bitrate pobre o .avis pixelados. Ahora bien, la calidad, ayer, hoy y mañana, se obtiene pagando su precio. Blu-Rays a 1080p, música en calidad de vinilo, cuadros de pintores para colgar en las paredes… todo eso no esta, como nunca ha estado, en la red.

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PS: En cualquier caso, mientras las soluciones llegan -tengamos fe- yo veo el futuro en el Streaming y en servicios de descarga “legal” como iTunes.

Siguiendo con la progresión evolutiva del pensamiento criminológico, abandonamos las teorías psicodinámicas y psicológicas para entrar en el terreno de la sociología. Es, desde luego, innegable hoy por hoy que el medio social en el que todos nos desenvolvemos crea y condiciona buena parte tanto de nuestra conducta como de nuestra ideología, por tanto diríamos que la sociedad es indisociable del sujeto y el sujeto de la sociedad, por ínfimo que sea el lazo que los une.

El auge de la sociología criminal comenzó en Europa tras la segunda Guerra Mundial, desplazando  teorías anteriores de corte biológico o psicológico, si bien esto no significa que dichos enfoques desaparecieran. Podríamos decir pues que los estudios sociológicos vienen a colocarse en cabeza dentro de la aceptación general de las teorías.

Las Teorías Plurifactoriales.

Esta rama teórica atribuye al crimen una amplia variedad de factores de influencia, tanto internos o subjetivos, como externos o “ambientales” -rasgos del delincuente, contexto familiar, historial escolar…-. Suele haber una notable preferencia por la delincuencia juvenil en cuanto a campo de investigación lo cual parece razonable si el objetivo es la prevención de una conducta criminal más seria en el futuro o un aporte etiológico importante en una etapa decisiva en el individuo como es la infancia o la juventud, sin embargo tiene el problema de que hace difícil extrapolar los conocimientos fuera de este ámbito.

Se denominan teorías plurifactoriales o multifactoriales precisamente porque entienden que la criminalidad no se debe en ningún caso a razones exclusivamente internas o externas sino a una suerte de combinación de factores y circunstancias tanto del sujeto como de su entorno. Cabe recalcar aun así que pese a que el enfoque sociológico tenga un mayor peso, hay un mérito considerable en tratar de aproximarse al fenómeno criminal desde toda su complejidad, abandonando la óptica un tanto simplista de teorías unidisciplinares previas. El crimen no se puede atribuir sólo a una causa sino a un conglomerado de ellas.

Hemos de destacar en éste ámbito la aportación de Burton,  Healy y el matrimonio Glueck.

-La investigación quizá más importante de los Glueck consistió en reunir 500 parejas de jóvenes bajo la forma “delincuente/no delincuente” con el objetivo de determinar qué factores diferenciaban a aquellos que habían delinquido de los que no. Asistentes sociales, psicólogos, antropólogos y psiquiatras trabajaron en ello durante 10 años. Partieron de la base de 402 factores que consideraban relevantes o diferenciadores que, finalmente, terminaron reduciéndose a tres que, en su opinión, deberían resultar suficientes para realizar un pronóstico a escala social. Estos son la vigilancia del joven por su madre, la severidad de la educación de ésta y la armonía familiar.

-Burton, en su obra “Los jóvenes delincuentes” (1944) indicaba la existencia de 170 factores desencadenantes de comportamiento indeseable en el niño.

-Healy hizo también una distinción de variables determinantes del comportamiento antisocial o desviado entre las cuales podemos encontrar los males hereditarios, anormalidades físicas o mentales, conflictos espirituales, carencias o malas condiciones familiares o de amistades, insatisfacción o frustración, mal desarrollo de la infancia.

Todas estas variables a las que se hace referencia podrían ser clasificadas como biológicas o sociopsicológicas pero, en cualquier caso, a partir de las teorías multifactoriales cambiaría el enfoque del pensamiento criminológico, abandonando un poco la esfera restringida del sujeto y tomando ya en cuenta la gran importancia de las condiciones sociales.

ESCUELA ECOLÓGICA DE  CHICAGO.

La Escuela Ecológica de Chicago encuentra sus orígenes en sociólogos que, en buena medida, venían de Trabajo Social con un conocimiento práctico que pudo dar un nuevo impulso a la sociología criminal. La finalidad de sus investigaciones radica en un diagnóstico rápido y fiable para solucionar en la práctica los serios problemas sociales de la época en norteamérica -que aun encuentran sus restos hoy en día en la no siempre pacífica multiculturalidad de los Estados Unidos-. Su principal objeto de estudio se encuentra en las grandes ciudades y núcleos urbanos y el desarrollo de la criminalidad dentro de  ése contexto. Se trataría pues de conocer desde el interior el “mundo de los desviados”, los mecanismos de aprendizaje y la transmisión de conductas asociadas a estas subculturas asociales.

Teoría Ecológica.

Se encuentra dentro de las teorías de la EEC. Cabe destacar como máximos representantes a Park, Burgess y McKenzie. Los ecólogos estudian la desorganización social y las conductas que ésta provoca en el interior de la ciudad. Aspectos de particular interés para ésta disciplina  son el debilitamiento de los lazos de union entre los principales grupos que conformaban las pequeñas comunidades como consecuencia de la vida urbana, la creciente superficialidad e impersonalidad de las relaciones entre individuos, la pérdida del arraigo a la “tierra” donde se vive y la aparente relajación de los frenos e inhibiciones del comportamiento en dichos grupos primarios. Todo lo anterior sería causa del aumento del “vicio y la criminalidad” en el seno de las grandes ciudades.

Park señala la peligrosidad que implicaba para el orden social el debilitamiento y el fracaso de las instituciones de control informal o tradicional -es decir, la iglesia, la escuela y la familia- y afirmaba lo siguiente: ” la ruptura de los lazos locales y el relajamiento de  las inhibiciones del grupo primario, por influencia del entorno urbano, son tal vez los principales responsables de la propensión del vicio y la criminalidad en las grandes ciudades“.

Para la EEC el factor social, por tanto, juega un papel protagonista en el crimen y la desviación y, por tanto, las patologías han de buscarse en la propia sociedad y erradicarse si se desea suprimir el crimen.

Haremos mención a continuación a unos cuantos autores:

-Bergalli describe la noción de “contagio social” como el proceso típico de la vida urbana consistente en la tendencia a la transmisión de determinadas conductas reprochables entre individuos de características similares. Una especie de sistema de aprendizaje o imitación entre individuos similares explicaría la propagación de la acción criminal en ciertos entornos.

-Thrasher, en su obra “The Gang” (1927), examió 1313 bandas de Chicago y constató la existencia de “zonas de bandas” donde se ubicaban estas y que solían corresponderse con zonas de fábricas o áreas a la sombra de grandes edificios.

-Shaw y McKay demostraron que la cifra de criminalidad disminuye con el alejamiento del centro de la ciudad, afirmando a su vez que la criminalidad potencial se concentra más bien en las proximidades de zonas comerciales en vez de las zonas residenciales de los alrededores, debido a la presencia -más fuerte en el segundo caso- de organismos de control social. Asimismo Shaw llegó a las siguientes conclusiones:

  1. Los delincuentes no difieren significativamente del resto de la población en cuanto a la condición física, mental o la personalidad.
  2. En las áreas criminales, las tradiciones, la opinión pública y demás mecanismos de control sobre el niño se hallan muy desintegradas. Además, padres y vecinos suelen incluso aprobar la conducta delictiva de éste.
  3. Los barrios ofrecen numerosas oportunidades para la actividad delincuencial.
  4. El comportamiento delictivo se aprende y se transmite como una tradición.
  5. Las genuinas “carreras criminales” se consolidan cuando el individuo se identifica con su mundo delictivo e interioriza los valores criminales de éste.

Los barrios con mayor índice de delincuencia se encuentran en las inmediaciones de zonas de industria pesada y comercios como ya se ha dicho. En cuanto al status económico, las tasas más altas de delincuencia se encuentran en las clases más bajas. Por último la etnia sería otro factor decisivo, concentrandose la delincuencia en zonas donde vivan negros, latinoamericanos u otras “minorías”.

Las críticas más importantes hechas a la Escuela Ecológica de Chicago se centran en el hecho de que el análisis etiológico de la delincuencia estaría en exceso simplificado pues no permite explicar la aparición de la criminalidad fuera de las áreas supuestamente delincuenciales ni, a su vez, las conductas “normales”que tuvieran lugar en el interior de éstas. También queda suspendida la cuestión de si dichas áreas producían delincuentes o si, por contra, más bien los atraían.

TEORÍAS AMBIENTALISTAS.

Destaca sobremanera la aportación de Newman con su obra “Defensible Space“(1973) en la que promueve la prevención del delito con un diseño arquitectónico y urbanístico preparado a tal efecto. El fin a alcanzar sería el de inhibir el delito en las zonas residenciales mediante determinadas medidas en las cuales el “sentimiento de comunidad” y de “territorialidad” juegan un papel muy importante. Así, Newman propone cuatro medidas bien claras:

  1. Subdividir las áreas públicas en zonas más pequeñas para incentivar la sensación de “propiedad” para los vecinos de forma a responsabilizarlos del lugar en base a que sientan que forman parte de una comunidad a quien “pertenece” un determinado hábitat y todo aquello que acontece en el mismo.
  2. Localizar las ventanas de manera a potenciar la visibilidad desde ellas y favorecer la observación.
  3. Emplazar zonas concurridas junto a lugares donde se desarrollen actividades públicas que no sean fuente de peligros como pequeños parques o zonas de recreo infantil.
  4. Construir áreas públicas que den la sensación a sus visitantes de que son observados.

De ello extraemos que el arquetipo de construcción criminógena serían los grandes edificios incomunicados con el tráfico, sin portero, con vestíbulo, escaleras y ascensor accesibles a cualquiera. En este sentido Newman extrae cuatro conclusiones:

  1. Los edificios con más de siete pisos son los más favorecedores de la perpetración de delitos y crímenes.
  2. El porcentaje de delitos cometido en ascensores es muy elevado, decreciendo inmediatamente si se integran sistemas de vigilancia.
  3. Los espacios de mayor peligro son los “de tránsito” entre las viviendas y la vía pública.
  4. Ciertas vías como pasadizos, callejones, o calles vacías incitan al crimen.

Resultaría difícil quizá adecuar la construcción de una ciudad a unos requisitos semejantes de seguridad, sobretodo dadas las exigencias demográficas de hoy en día, no obstante algunas de las medidas serían, ciertamente, no sólo fáciles de incorporar sino bienvenidas.

Ante la reciente decisión por parte de la activista saharaui de renunciar ante toda atención médica, cosa que se veía un poco venir, el Gobierno se enfrenta ahora a un problema que no  ha visto jamás. Y es que no existe precedente para este caso, siendo las únicas huelgas de hambre llevadas a cabo en este país aquellas que han emprendido presos y personas bajo la responsabilidad del Estado, que tarde o temprano tuvieron que ser alimentados en contra de su voluntad pues así lo marca la ley. Sin embargo Aminetou Haidar se encuentra fuera del amparo de esas circunstancias y es absolutamente libre de consumirse hasta morir por sus ideales.

Vimos cómo los pasados días el Ejecutivo trataba de recurrir a la vía diplomática. No surtiendo efecto ésta, y puesto que el estado de salud de la mujer se debilita rápidamente, la prioridad ha pasado a tratar de mantenerla con vida y que la fatalidad no llegue al aeropuerto de Lanzarote. La elección parece lógica, pero a no ser que la propia Aminetou cambiara de idea, no parece haber un auténtico amparo legal para alimentarla en contra de su voluntad. Si todo siguiera así, tal y como pareciera, o el Estado infringirá la ley -y habrá que ver lo que pasa- o la activista pasará a integrar las necrológicas.

Ahora bien, si ocurriera lo segundo no me imagino el alboroto de la prensa y la opinión pública. Parece que algo va a detonarse y decididamente el Gobierno de Zapatero no termina con su mala suerte. Veremos cómo se las arreglan.

Fuente: El País.

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